16 enero 2012

Obsesionado pero contento

Pasaron un montón de cosas ayer en el Calderón. Empezando por el frío, terrible, y terminando por el calor, tremendo. El frío en lo meteorológico, y el calor en lo sentimental. El frío en el ambiente, y el calor en la grada, de la grada hacia el banquillo, mejor escrito, al área técnica, pues Diego Simeone ni siquiera llegó a posar su trasero en el asiento que tiene asignado como primer entrenador del Atlético de Madrid. La grada definitivamente se ha agarrado al icono del banquillo. Nada más marcar Falcao ayer el primer gol, el grito de la grada fue el inventado hace ya 16 años. «¡Ole, ole, ole, Cholo Simeone!». Y el técnico, a lo suyo.

«Me encontré una gran recepción. Este momento personal y profesional es muy lindo. Pero hay poco tiempo para disfrutar de esto, porque te exige el resultado, el rendimiento y la responsabilidad de crecer, más todavía viendo un estadio tan lleno como estaba hoy. Sin los jugadores no hubiéramos podido hacer este partido», dijo el técnico, de impecable traje negro, igual que la corbata sobre la camisa blanca, atuendo repetido pues cree el técnico que lo que funciona, incluso si es la vestimenta, no hay que tocarlo. 

El Cholo puso el foco sobre los jugadores desde el primer minuto de su rueda de prensa. Y en el club están encantados con eso. «Tenemos una buena plantilla que necesita un entrenador que al menos consiga dos cosas, orden e intensidad», decía ayer un directivo del Atlético. «De parte de los jugadores hay una gran predisposición para todo lo que nosotros les volcamos.

Este cambio se debe a que se están encontrando con ellos mismos», añadió el argentino, que no escatimó elogio alguno: «Quiero agradecerles la predisposición que tienen para con el trabajo. Lo que me despierta entusiasmo es el compromiso de los jugadores para con el club. Eso me pone muy contento». 

Simeone es un tipo obsesionado por el fútbol. Cuentan desde el club que, dos días después de aterrizar en Madrid, ya había visto los vídeos de todos los partidos del Atlético hasta su llegada. Su mujer y sus hijos, que vinieron con él para pasar las Navidades, regresaron a Argentina y él ahora vive en una casa que ha alquilado en Pozuelo, cerca del Cerro del Espino. Está centrado, de momento, sólo en el fútbol. Los jugadores ya se han dado cuenta de que no se pueden esconder en los entrenamientos, porque Simeone, al contrario que Manzano, sí da voces, sí señala con el dedo, y el que no se mueva, no tiene nada que hacer. No se trata de correr más, se trata de hacer lo que se les pide.

El discurso del Cholo tampoco varió ayer. Todo el mundo habló de lo bien que jugó el equipo, de que la alineación fue la misma que tenía Manzano, con todos los buenos en el campo. Sin embargo, el entrenador resaltó otras cosas. «Estoy contento sobre todo por la intensidad con la que se jugó. Nos encontramos con un rival que tiene muy buenos jugadores y necesitamos tener la intensidad alta, porque, si llevamos el juego sobre la posesión, evidentemente, el Villarreal es un equipo plagado de buenos jugadores. Nosotros buscamos lo contrario, jugar con un ritmo alto. El equipo hizo un partido muy bueno, sobre todo por la tensión y por el gran compromiso», e insistió en una cosa que ya dijo el día del Málaga. «Jugamos como quisimos jugar». 

Entonces, ¿qué Atlético vamos a ver? ¿El de Málaga, más encerrado, buscando la contra? ¿O el de ayer, protagonista y con la pelota? «Lo iremos viendo en función de cada partido», concluyó. Él tiene muy superado el debate de jugar bien o jugar mal. Él quiere ganar. Su mayor apuesta desde que llegó, la inclusión de Tiago en el mediocentro, no podrá tener continuidad el sábado en Anoeta (20.00 horas) pues ayer vio la quinta tarjeta amarilla. «En el Atlético no hay malos jugadores. Assunçao nos va a echar una mano seguro», admitió quien quiso dejar clara otra premisa. «Todos los jugadores están al servicio del equipo, eso deben tenerlo claro», y todo porque le preguntaron por Falcao (con los dos de ayer suma 11 tantos), por Diego y por Adrián, dueños de un partido ayer buenísimo. 

«El Cholo transmitía como jugador exigencia y máximo compromiso y nos está transmitiendo todo eso también», afirmó Gabi, otro de los destacados ayer, al final del partido. Hasta que llegue la Europa League, en febrero, Simeone tendrá semanas enteras de trabajo. «No hicimos nada, el tiempo apremia y necesitamos puntos». Dicho está.

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