26 febrero 2012

El artista llega

Las opiniones, ya lo dijo el poeta, son como los culos. No de feos, sino de variados. Sin embargo, los Oscar 2012 ofrecen pocas opciones a la diversidad. Todas las quinielas, sean de cr√≠ticos o de aficionados, se√Īalan al mismo culo: The artist. La pel√≠cula muda del franc√©s Michel Hazanavicius no s√≥lo es ya la segura ganadora sino que se antoja la perfecta met√°fora de una 84¬ļ edici√≥n de los Oscar que no quiere saber de nada que no sea el pasado: aquel pret√©rito perfecto en el que los acad√©micos eran felices. 

La gala. Al contrario del a√Īo anterior, en el que un peri√≥dico local abri√≥ su secci√≥n de espect√°culo con el n√ļmero exacto de vestidos que lucir√≠a Anne Hathaway (hasta ah√≠ ha llegado el periodismo de investigaci√≥n), √©ste nada se sabe. Ni del gui√≥n ni del n√ļmero de trajes de su presentador. Lo √ļnico que ha trascendido es que sobre el escenario se ver√° el decorado de un viejo cine. «No quiero ser c√≠nico. Queremos celebrar la experiencia colectiva de ver pel√≠culas», ha declarado Billy Cristal, el ocho veces presentador de la gala y directo heredero de t√≥tems como Bob Hope y Johnny Carson.

El actor de 63 a√Īos aparece con una cara nueva (en sentido quir√ļrgicamente literal) despu√©s de que el anterior productor Brett Ratner declarara aquello de que «los ensayos son para maricones». Cay√≥ √©l y el presentador Eddie Murphy a causa de ese comentario. ¿Har√° alguna referencia Crystal a la pol√©mica?. «No, no quisiera dignificarla». Se acab√≥ la pol√©mica. Tambi√©n es cierto que no conviene nunca curar la cefalea amputando la cabeza. Puede traer peores consecuencias. Por ejemplo, Sacha Baron Cohen amenaz√≥ con ir a la gala disfrazado del tirano que encarna en su pr√≥xima pel√≠cula, El dictador, la Academia le retir√≥ la acreditaci√≥n y √©l contest√≥ con un genial v√≠deo en el que el personaje de marras se luce como el propio Segura en los Goya. Desternillante lo de «Academy of Motion Picture Arts and Zionists». 

Fiebre 'The artist'. Hasta la gracia de los di√°logos (¡pero si es muda!) ha merecido nominaci√≥n. Cierto es que el gui√≥n es algo m√°s, pero ah√≠ queda la vocaci√≥n por el entusiasmo. La pel√≠cula y el director est√°n fijos, eso s√≠, como vencedores. Falta saber tan s√≥lo si George Clooney por su trabajo en Los descendientes ser√° capaz de arrebatarle el premio a Jean Dujardin. Alberto Iglesias, por su parte, que compite en la banda sonora, ve casi imposible desbancar al irresistible encanto del silencio. Y eso pese a que la m√ļsica de Ludovic Bource, como ha denunciado la propia Kim Novak, roba unas cuantas notas a V√©rtigo, de Hitchcock. En los primeros Oscar, la Academia anul√≥ la candidatura de El cantor de jazz, por hablada. De alguna forma, la vuelta a los or√≠genes se antoja completa. No s√≥lo vuelve la elegancia del Hollywood cl√°sico. Vuelven sus man√≠as. 

¿Oscar espa√Īol?. Dec√≠a Mariscal que su pel√≠cula, Chico y Rita, es como navegar en un fueraborda. Sientes las olas, pescas algo... Sus competidoras, en cambio, son transatl√°nticos. En efecto, parece que poco puede hacer una pel√≠cula estrenada en una sala, la espa√Īola, contra otra que se ha visto en 4.000. √Čse es el caso de Rango, la se√Īalada por todos como la favorita. ¿Por todos? No, la cr√≠tica (New York Times a la cabeza), que tambi√©n vota, tiene a la cinta de Trueba y Mariscal en el primer lugar. Puede haber sorpresa. Hay partido. En cualquier caso, Pen√©lope Cruz s√≠ tendr√° una estatuilla en sus manos: la que entregue. 

¿Y el resto? Por lo dem√°s, la otra gran batalla se presenta en la categor√≠a a mejor actriz. Cuando todo el mundo daba por vencedora a Meryl Streep por su interpretaci√≥n de Margaret Thatcher en La dama de hierro, lleg√≥ Viola Davis. La protagonista de Criadas y se√Īoras ha hecho que el trono de la 17 veces nominada peligre. Hace una d√©cada ya que ning√ļn actor negro consigue el trofeo desde que Denzel Washington y Halle Berry lo hicieran. El resto del palmar√©s presenta un gui√≥n bastante fijo. Christopher Plummer (Begginers) y Octavia Spencer (Criadas y se√Īoras), la segunda actriz negra, parecen inabordables como secundarios. De la misma manera que la iran√≠ Una separaci√≥n, de Asghar Farhadi, es la pel√≠cula de habla no inglesa m√°s piropeada. En cualquier caso, para curar las heridas siempre queda la opci√≥n de comprar un Oscar. El pr√≥ximo martes se subastan, para enfado de la Academia 15 estatuillas originales, desnudas y, por supuesto, con culo. 

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