23 febrero 2012

El Liceu no echa gente

No les servía la semana pasada, pero ayer la dieron por buena. La dirección del Gran Teatre del Liceu aceptó ayer, finalmente, la oferta de los trabajadores de ceder 1.496.000 euros (básicamente a través de la paga extra que se paga en junio, aunque si es necesario para alcanzar la cantidad se tocarán otras mensualidades) a cambio de que la empresa retirara el expediente de regulación de empleo (ERE) temporal que dejaba el teatro sin programación durante dos meses. 

No obstante, el acuerdo alcanzado no garantiza que se pueda recuperar toda la actividad artística anulada hace unas semanas: aunque parece que la dirección del teatro podrá recuperar los contratos de Pélleas et Mélissande prevista para junio no está tan claro que ocurra lo mismo con los dos títulos del programa Zemlinsky que tenían que presentarse en abril (La tragedia florentina y El enano). Sí que desaparece, en cambio, la amenaza que pendía sobre La Bohème que se estrena el próximo lunes, un título que de no haberse llegado a un acuerdo se hubiera visto afectado por la huelga con que los trabajadores tenían previsto protestar por el ERE.

El acuerdo entre trabajadores y empresa se alcanzó entre el martes y ayer gracias a la mediación de Treball y se ratificó en la asamblea que ayer al mediodía celebraron los trabajadores del teatro.

Los distintos colectivos aceptaron la cesión de la paga (que podría recuperarse en el futuro si las condiciones económicas del teatro cambiaran) y también una cierta «flexibilidad» en sus turnos y jornadas para evitar que el teatro tenga que realizar contrataciones externas de suplencias o pagar horas extra. 

De igual manera, se acordó con la empresa que se «priorizarán» las prejubilaciones y las bajas voluntarias antes de plantear despidos en caso, tal y como la dirección había anunciado, de que la próxima temporada sea necesario adelgazar la estructura del teatro. Con este fin, desde principios de marzo y hasta mediados de mayo, empresa y trabajadores negociarán los términos del nuevo acuerdo laboral, aunque esa negociación -según pidió la asamblea- deberá realizarse con la ayuda de un mediador, ya que los trabajadores desconfían de las aptitudes de la empresa. En el mismo sentido, y aunque no aparezca entre los puntos del pacto alcanzado, los trabajadores encargaron ayer a su comité de empresa que continúe exigiendo que se depuren responsabilidades entre la dirección del teatro por la forma en que se han desarrollado estas negociaciones. «El comité de empresa exige que se depuren responsabilidades y que las personas que nos han conducido a esta situación penosa, dolorosa e innecesaria no continúen formando parte de la nueva etapa que ahora se inicia», exponen los trabajadores en una nota que hicieron pública ayer. 

Según denuncian los trabajadores, «los pasos realizados durante las últimas semanas por parte de la dirección han sido torpes. Ha sido un auténtico desastre la devolución de entradas de unos títulos cancelados por una decisión unilateral y sin fundamento». Y es que la dirección del Liceu anunció la presentación del ERE sin haber atendido las repetidas peticiones del comité de empresa para intentar llegar a un acuerdo que evitara tener que cerrar el teatro. 

A partir de este acuerdo, desde la dirección del coliseo tendrán que conseguir recuperar la programación cancelada convenciendo a cantantes y músicos de que vuelvan a aceptar los contratos; y también volver a poner a la venta unas entradas que los abonados acaban de devolver. Es decir que, fácilmente, la empresa acabe ingresando menos de lo que se había previsto cuando ningún ERE mutilaba la programación ni el prestigio internacional del teatro.

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