17 marzo 2012

El futuro del Jazz

Sorprende y agrada la naturalidad con la que ha encajado el éxito. Señalado por todos como la gran esperanza del futuro del jazz, el joven trompetista Ambrose Akinmusire (Oakland, California, 1982) asume los reconocimientos como si el piropeo no fuera con él, alternando la compostura profesional con el descaro propio de su edad. «¿Ambrose Akinmusire?», le preguntamos por teléfono. «Sí, soy yo; bueno, de vez en cuando», responde mordaz. La conversación se produce con motivo de su presentación, hoy, en el Auditorio Nacional de Música, en lo que será su estreno capitalino. 

El chaval acudirá con nuevos temas bajo el brazo, aunque desempolvará principalmente las composiciones de su segundo y último trabajo, The Heart Emerges Glistening (Blue Note, 2011). «La gente me sigue preguntando por este disco, aunque el material tenga dos años y yo ya tenga la cabeza en otras músicas. Espero grabar mi nuevo disco este verano y me gustaría invitar a Concha Buika en él, me parece una cantante muy racial, auténtica, de esas artistas que ya no quedan». 

Ambrose Akinmusire cuenta con expediente académico inmaculado, aunque lo que realmente le situó en el mapa del jazz fueron los primeros premios cosechados en 2007 en los prestigiosos certámenes Thelonious Monk International Jazz Competition y Carmine Caruso International Jazz Trumpet Solo Competition: «Estos galardones cambiaron mi vida, pero no mi música. Yo los asumo como parte más de mi proceso creativo y de aprendizaje. Todo fue muy rápido además, ya que gané ambos concursos en una misma semana. Eso sí, el dinero me ha venido de maravilla, sobre todo para trabajar con mi banda y montar conciertos». 

El grupo al que alude y con el que visitará la noble tarima del Auditorio Nacional está formado por otros jóvenes jazzistas igualmente audaces: el saxofonista Walter Smith III, el pianista Sam Harris, el contrabajista Harish Raghavan y el baterista Justin Brown. «Estoy en una etapa de felices descubrimientos, no sé hacia dónde se dirigirá mi música, pero me encantan los cantautores, la música escandinava, también el hip-hop alternativo, no sé, yo no focalizo mi música, dejo que respire con naturalidad. Por supuesto admiro referentes como Miles Davis o Wynton Marsalis, pero yo he de buscar mi música, conseguir mi propio sonido, como antes lo hicieron ellos». 

A esta nueva perla del jazz que han apadrinado ilustres como Steve Coleman o Jason Moran, queda claro, el bebop es un lenguaje más dentro de su particular habla, aunque el jazz llamara a sus puertas, como a otros tantos intérpretes, desde la música religiosa: «Mi madre, como buena católica del sur de Mississippi, me llevaba a la iglesia desde pequeño. Yo tocaba el piano desde los cuatro años, así que en poco tiempo pasé a tocar en las misas, donde, religión al margen, hay todo un reflejo de la música negra». 
Los títulos de las composiciones de su celebrado When The Heart Emerges Glistening también nos aproximan al resto de mundos de Akinmusire, evocándonos su gusto por los documentales, caso de The Walls of Lechuguilla, un tema inspirado en un sistema de cuevas emplazado en México; su sentido de la honradez y la igualdad en My Name Is Oscar, en clara alusión al joven Oscar Grant, de 22 años, abatido a tiros injustamente en su ciudad natal de Oakland por un agente durante la celebración de la Nochebuena de 2009; o Ayneh (Cora) y Ayneh (Campbell), dedicados a su madre. 

Akinmusire está escribiendo una nueva caligrafía para la trompeta y el jazz, pero él insiste en su actual máxima creativa y vital: «Tengo 29 años, no necesito conceptos, sólo ver el sol cada día».

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