28 mayo 2012

Hay que pedir lo imposible

«Hay que gastar en lo que es útil y da resultados. Ahora, a trabajar», lee en alto una frase Lula, después de haber llegado tarde al Gallery por culpa de haber estado esperando en un semáforo a que cruzara la comitiva de los príncipes de Asturias. Justo antes de que, por el mismo sitio, pasara una manifestación en contra de los recortes de educación, cuyos silbatos se escuchan desde el patio del hotel.

La diseñadora gráfica, que se reinventó hace cinco años en su profesión actual después de haber estudiado desganada Derecho, les ha impreso el resumen del manifiesto de Fedea para mejorar la educación en España. «Así acaba, pero, de verdad, creo que ahí está todo. Seguro que la gente no sabe que este país figura a la cola de la OCDE en el grado de autonomía para que cada centro contrate a su personal o, en el caso de que falle, le despida. Pero es mucho más fácil echarse a la calle a protestar por los recortes que pararse un momento a pensar si todo depende del dinero o hay muchas cosas que mejorar y que no cuestan tanto. Como eso de la autonomía de los centros, por ejemplo», les va explicando a Claudia y a Mario. «¿Por qué la gente que ahora corta las calles no protestaron cuando los informes Pisa nos iban diciendo que la educación en este país, incluso con mucho más dinero, era muy mejorable? ¿Por qué a la gente le da igual que no tengamos a ninguna universidad entre las mejores del mundo? 

Bueno, en realidad, entre las 200 mejores del mundo. Y ahí está la rectora a la cabeza de las protestas quejándose de esas clasificaciones porque dice que todas esas universidades tienen mucho más dinero que las españolas. Puede ser. O no. Adelaida de la Calle sabe que nadie va a tener la paciencia en un periodismo con prisas de ponerse a mirar con lupa los presupuestos de todas las universidades que están por delante de las españolas y, no, no todas son americanas o inglesas. Las hay suecas, danesas, suizas, holandesas e incluso alguna sudamericana. Pero es que ahora parece que vivíamos en el mejor de los mundos antes de que se anunciaran recortes», se queja Claudia. «Pues yo admiro cada vez más las declaraciones salidas de tono y políticamente incorrectas que, en ocasiones, hace el ministro Wert. Ha dicho que, ahora mismo, si hay gente que no tiene para pagar los estudios de sus hijos es porque tiene otras prioridades. Tendríais que ver los comentarios.

Claro, comer, dicen algunos. Cómo si no supiéramos en nuestro entorno de gente a los que le parece caro un programa de matemáticas de 30 euros al mes para sus hijos y que luego se gasta eso y más en una cena con sus amigos, en bolsos o en algún viaje. Prioridades. El ministro ha pronunciado la palabra clave. Como si en algunas universidades que conocemos no se hubiera apostado por abrir facultades sin ton ni son en vez de potenciar a los mejores departamentos de las que ya existían y llenarlas todas de alumnos que apenas sobrepasan el aprobado, salvo el caso de Medicina. Y la gente debería enterarse de que hay estudios que demuestran que, por cada puesto que se gana en el informe Pisa, se mejora un 2% el PIB. 

Y que, para conseguir eso, no es cuestión de seguir metiendo dinero en aspectos del sistema educativo que no aportan ninguna mejora», explica el escritor del Limonar que, aunque sin hijos, se interesa por la educación por Blasita. «Sigo con la educación, pero de otro tipo. Está fenomenal el curso sobre Cultura y Branding que ha organizado la Fundación Casa Natal de Picasso. Han tenido que cambiar de auditorio y lo han trasladado al Mupam. Eso demuestra que cuando se organizan unas jornadas con gente interesante, no necesariamente de la Universidad, tienen éxito. Yo pienso ir. Pasa lo mismo con las escuelas de negocio españolas, privadas, entre las mejores del mundo. ¿Por qué las universidades no?

Espero que alguno de los que se manifiestan en la calle se lo pregunten. Por cierto, para las siguientes protestas podrían ser más imaginativos, que no innovan nada en ese asunto, gritos y cortes de calle», acaba Lula, que se olvida de que, a la edad de los manifestantes, ella fue a varias. Cosas de juventud. Sí, también contra las subidas de las tasas.

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