09 mayo 2012

Shakira, la hija novena

Suena Shakira al otro lado del teléfono mientras transita de aquí para allá envuelta ya en los prolegómenos del Rock in Río. Camino a Lisboa iba aquella tarde, y recibe mi llamada en el coche que la lleva al aeropuerto, ni un minuto que perder.

¿Shakira?

SHAKIRA. ¡Aló!

¿Eres tú?

Sí, hola, ¿qué tal? Ay, bien, ¿y tú?

Bien, ¿y tú? (Después de tanto asistente, una no sabe con quién habla). Shakira, ¿agradecida o llena de gracia? ¿cómo estás esta tarde?

Muy agradecida, sobre todo al afecto que me rodea, y por poder trabajar en algo tan lindo como es la música.

Premonitorio tu padre al elegir este nombre para ti (Shakira, dícese en árabe de la mujer llena de gracia)

¡Ja!, en realidad lo eligió mi madre: buscaba un nombre de origen árabe y que tuviera una k en medio, para que rimara con mi primer apellido, Mebarak. Pero sí, creo que me representa bien esta voz.

De Lisboa viajará a Barcelona, sin tiempo ya a que contemos el encuentro. Barcelona o el cuartel general de sus últimas producciones discográficas, sus últimas coreografías, sus videoclips. Ultima su nuevo álbum, que saldrá a lo largo del verano. Aquí grabó, mismo estudio de Jaume de Laiguana, las escenas ardorosas que ilustran Gipsy o Gitana, número uno en listas, junto al tenista Rafa Nadal.

¿Por qué Barcelona?

Bueno aquí están dos personas fundamentales para mí: Jaume de Laiguana, que además de un gran amigo es mi director artístico, y Maite Marcos, con quien hago las coreografías. Barcelona se ha convertido en mi lugar ideal para la creatividad y la amistad, y la ciudad está tan bonita en esta época del año. Voy a trabajar, sí, pero además sé que me lo pasaré muy bien.

¿Tiene algo que ver con el origen catalán de tu madre?

Yo me apellido Ripoll, que es más catalán que el pan tumaca, ¿verdad? Y creo que sí, que mi enorme afinidad con los españoles en general y con la gente catalana tiene algo que ver: mis mejores amigos son todos españoles. Por eso casi siempre termino trabajando aquí.

¿Qué podrías adelantarnos de ese nuevo disco?

Estoy feliz con él. Tiene un sonido latino muy especial. Hace un par de meses estuve en la República Dominicana en busca de nuevos ritmos caribeños, y el viaje me inspiró muchísimo. Y a esto he añadido un poco de todo: una reminiscencia del pop-rock de mis principios, mi esencia colombiana, baladas, etcétera. Creo que el resultado será muy divertido.

Shakira, dime ¿cómo convenciste a Rafa Nadal para rodar un videoclip tan tan ardiente, con lo recatado que él parece? ¿Te costó mucho?

No, la verdad es que (se ríe) no me costó nada. Simplemente le invité y dijo que sí. Yo le conocía de algún torneo, teníamos cierta familiaridad. Es un chico que me cae muy bien; es muy serio y comprometido con su trabajo. Y me pareció interesante esta dupla. Fue muy fácil y muy relajado trabajar con él, fue lindo.

Y ¿por qué te fijaste en él?, ¿qué haces tú en los torneos de tenis?

Coincidimos en un par de ocasiones, la primera en Abu Dhabi: él jugaba contra Federer y yo daba un concierto, y allí nos conocimos. Pero no es casualidad que yo vaya a un torneo: me encanta el tenis; es el único deporte que practico además del golf, para el que no suelo tener tiempo. Siempre me gustó el juego de Nadal.

¿Tuvo algo que ver su imagen racial, tan morena, en tu elección gitana?

No, no tanto su aspecto como el contenido de la letra, que define mi forma personal de afrontar la vida. Habla de una persona con espíritu aventurero y nómada que viaja por el mundo, y en este sentido me identifico con Rafa: entregados los dos a nuestra pasión desde tan temprano.

De Barcelona Shakira viajará en un mes a Johannesburgo, para la inauguración del Mundial de Fútbol, que ha elegido su Waka Waka sintonía oficial de los juegos, balompié 2010. Que contagiará sin duda las pistas no de fútbol sino de bailes, verbenas y fiestas del verano que ya se siente. Cito a Shakira: «el fútbol es una pasión global que conecta a todos los pueblos, razas, religiones, clases sociales…»

¿No es triste que esta ilusión sea algo tan simple como el fútbol? ¿Tan bajo han caído los valores y aspiraciones de la aldea global?

No, no es triste. El fútbol es un entretenimiento masivo, y es tan global que nos muestra lo parecidos que somos, más allá de las culturas, razas, religiones o ideologías. Es en cierta forma un espejo que nos muestra de qué pasiones estamos hechos, es la expresión misma de la pasión humana. En la Grecia Antigua las guerras se detenían durante los Juegos Olímpicos, y ahora con el fútbol ocurre algo parecido. El Mundial tiene un público medio de 3.000 millones de personas, imagínate el honor que para mí supone ser parte de esta celebración universal. Y sobre todo me parece importante que África sea el continente elegido, que sus países olvidados vayan a recibir la atención del mundo. Va a hacerles mucho bien.

¿Cómo podría el fútbol ayudar al desarrollo de los pueblos, según la declaración de intenciones de la FIFA?

La FIFA ha organizado la campaña 1Goal para promover el acceso universal a la educación, que no es un lujo sino un derecho de los niños. Yo creo que a través de algo tan grande como es el espectáculo del fútbol se puede concienciar a los gobiernos y a la sociedad de la importancia y la urgencia de la educación. Nosotros hemos lanzado un vídeo de Waka Waka donde se pide a la gente que lo baile y envíe su grabación para unirse a esta causa, que es llamar la atención de la prioridad de la educación para esos más de 70 millones de niños que no la reciben.

Las intenciones son buenas, pero ¿acaso el fútbol en sí mismo no es sinónimo de derroche?

No, yo prefiero verlo como una inversión. El fútbol es un factor muy importante de movilización de las economías. Mira, por ejemplo este Mundial va a reactivar la economía de Sudáfrica, porque la gente va a gastar, y eso repercutirá en todo el continente. Si en lugar de ello guardáramos el dinero bajo el colchón, la economía obviamente no se reactivaría.

Shakira, naciste (Barranquilla, Colombia, 1977) hija de un libanés y una colombiana de origen catalán, dos pueblos trabajadores y comerciantes, algo que supongo llevas en los genes. ¿A qué se dedicaban tus padres para sacar adelante una prole de nueve hijos?

Mi padre tenía una joyería en Barranquilla. Era un hombre muy trabajador que nos inculcó el valor del esfuerzo. Tuvo momentos buenos en su negocio, pero cuando yo era pequeña, la empresa quebró. Fue muy duro y fuimos todos muy conscientes de ello, pero él no se vino abajo: decía que en los momentos de crisis se daban las verdaderas oportunidades, y siguió luchando. Con ello aprendí que además de esforzarse hay que tener determinación y voluntad. Mi madre fue siempre ama de casa, pero además fue mi primer mánager: la persona que me descubrió y quien más me ayudó a hacer realidad el sueño que acariciaba desde niña. Y esto supuso para ella mucho trabajo y mucha sensibilidad.

¿Barranquilla era un oasis en la jungla de Colombia?

En mis ojos de niña, sí. Pero con el tiempo descubrí que es una ciudad de luces y sombras como cualquier otra en el mundo. Por encima de todo, lo que más me gusta de mi ciudad es la alegría de vivir que tiene su gente.

A los ocho años ya escribías canciones, ¿ya querías ser cantante?

Sí. Desde muy niña, desde que tengo recuerdos, sentí una necesidad fortísima de expresarme a través de la música y la escritura. Siempre supe que esto era lo mío.

¿Es verdad que te rechazaron en el coro del colegio?

Sí, es verdad: el director decía que yo tenía la voz muy alta, muy fuerte para estar en un coro.

Vaya con el profeta. Poco después, con sólo 13 años, te presentas ante un ejecutivo de la Sony, le pides audiencia y consigues un contrato que dura hasta hoy. Además de talento, ¿se necesita mucho arrojo y convencimiento para algo así?

Sí, se necesita determinación, esfuerzo y voluntad, algo que yo había aprendido de mi padre en sus buenos y malos momentos.

¿Tiene algo que ver esa valentía con tu condición de hija novena?

Nunca lo había visto así. No, no creo: la valentía es algo que se tiene o no, más allá del lugar que te toque ocupar en la vida, o en la familia.

Cuando aquello sucedió, te preparabas para ser modelo, ¿habías dejado los estudios?, ¿había que sobrevivir?

No, no, yo nunca quise ser modelo: siempre supe que lo mío era la música. Simplemente me había presentado a algún concurso y había participado en una telenovela: eran atajos que tomaba hacia una misma meta, un camino final que es este, la música. Y no tenía nada que ver con las condiciones económicas de mi familia: pertenecemos a una clase media colombiana, nuestras condiciones de vida han sido siempre muy dignas.

Dices que, además de la música, la infancia es tu gran pasión, y de ahí quizá tu labor humanitaria de ayuda a los niños. ¿Por cuánto tiempo más piensas aplazar la maternidad?

Uy, sí, mi instinto maternal está tocando con fuerza a la puerta. Siento que ya me falta muy poco, muy poco.

Shakira, ¿es verdad que cuando te alejas de la escena y te despojas de tu personaje te conviertes en una mujer muy vergonzosa?

No soy una persona tímida, pero tal vez cuando me alejo de la escena soy más introspectiva, más tranquila. Son los momentos que reservo para mí.

¿Amar significa renunciar a ser libre?

Significa ser libre con la persona a la que amas.

¿A qué renuncias por amor?

A todo.

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