23 septiembre 2012

Altares callejeros

Es además españolizar el cerebro en un gota a gota diario que puede pasar desapercibido al yo consciente (incluso al yo consciente de «sesudos científicos») pero no al ordenador cerebral. Las pesetas transportan el nombre, el escudo y, además, cuantos personajes, edificios o gestas vienen a convertirse en otros tantos símbolos o figuras totémicas.

El tótem es un símbolo que es venerado en ritos elaborados. Pero un rito elaborado no es solamente una jura de bandera. Es sobre todo el ser colocado en un altar para admiración/veneración de los fieles.

No tienen las hormigas o los lobos altares donde colocan a San Francisco Javier o a San Carlos Marx. Pero, debemos fijarnos bien en los altares de la calle que son los verdaderos altares de la sociedad: nombres de calles, de instituciones, de empresas. Uno de estos altares son las pesetas o los dólares. 

Cuando Benito Pérez Galdós o Falla entran en las pesetas es una verdadera canonización de estos personajes que, a partir de ese momento, se convierten en figuras totémicas, «admirables». De ahí la sabiduría democrática de los pueblos que no permiten que Lenin, José Stalin, Franco o Fidel Castro puedan ser canonizados o totemizados en las pesetas, en los sellos, en las avenidas. Son los pueblos que separan al tótem del líder. Si la CE no solamente tiene una moneda común, el ecu, sino que, además, daneses, griegos, portugueses, británicos, irlandeses, españoles y todos los que formamos el equipo de la CE, comenzamos a pagar una lechuga y un periódico con el mismo Ludwig Van Beethoven, con el mismo Fleming, con el mismo Newton, con la misma Teresa de Avila, con la misma ciudad de Heidelberg o de Toledo, con la misma Torre de Pisa o con la misma sirenita danesa, nos iremos europeizando día a día, en un gota a gota simbólico y totémico que es como se horada la piedra, como se programa el cerebro. 

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