07 octubre 2012

El hombre que más misiones hizo por su Patria

El hombre que nos cuenta tantas cosas ha sido llamado a altas misiones en la política de su Patria. Mientras mira danzar a sus contemporáneos desde el sillón de la sala -o saborea en la despensa guindas garrafales- el rumor de Palacio acude a través del Correo a sus retirados dominios. Un día escribe en su Diario -al lado de una nota sobre el clima- la nueva que le transmite su corresponsal en la Corte y es que el nuevo ministro de la Nación parece no tener el favor de los Reyes porque le huele la boca. 

Nada nos dice a sus descendientes el nombre -Varela- de aquel político con halitosis pero su percance caracteriza un siglo que, sin su minucioso registro de nimiedades, llegaría hasta nosotros con la palidez de lo que no tiene vida.

El 28 de noviembre de 1811 falleció este notario de su siglo; y aunque de su figura conservamos un retrato melancólico y hasta cierto punto socarrón -realizado por Francisco de Goya- y de sus afanes poseemos un balance más pródigo en desdenes que en venturas, todavía ese personaje retiene y logra transmitirnos la lozanía de lo imperecedero. Por ello recordamos en este 1994 los doscientos cincuenta años de su nacimiento. 

Fue en Gijón, el 5 de enero de 1744 y, como lo reclamaba la fecha, los nombres de los tres reyes magos de Oriente precedieron a un apellido -Jovellanos- que sus hechos y escritos tornarían famoso.

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