31 marzo 2013

Mel Gibson y los marcianos

La guerra de los mundos de H.G. Wells, un clásico de la ciencia ficción, provocó que el nombre de Orson Welles, cuando se difundió su versión radiofónica con el consiguiente pánico ciudadano, obtuviera un reconocimiento público que, junto con sus prestigiosos trabajos teatrales con el Mercury Theatre, le llevaron en volandas a la RKO y a la inauguración del cine moderno merced a Ciudadano Kane. Esta excursión por la historia del cine me sirve de introducción para hablarles de Señales, la película de M. Night Shyamalan, protagonizada por Mel Gibson, que es, sin duda, a expensas del penúltimo Spielberg Minority Report, con Tom Cruise , una de las películas más esperadas del año.

Shyamalan tenía dos buenas tarjetas de visita. Una es El sexto sentido, una habilidosa película de fantasmas, bien contada y muy bien resuelta técnicamente, en una muy clara demostración de la filiación hitchcockiana de Shyamalan.

Su siguiente película, El Protegido, no alcanzó ese mismo nivel, aunque la factura y la tersura narrativa se mantuvieran, pero las inverosimilitudes, las exageraciones del guión y sus huecos de estructura en ambas, los actores infantiles y Bruce Willis se mostraban a un gran nivel.

Señales es una película extraña. Muy austera, casi pobretona de apariencia y estilo de producción, con una fotografía oscura y mate, aspira a contar desde la cotidianeidad de la vida de una granja no muy lejos de Filadelfia, ciudad fetiche del cineasta, unas apariciones misteriosas que acaban convirtiéndose en una invasión extraterrestre muy al estilo de La guerra de los mundos.Añadan un flashback nada conseguido sobre la muerte por accidente de la esposa de Mel Gibson, un pastor protestante que a consecuencia de ello pierde la fe, y tendrán un panorama argumentalmente muy ambicioso.

Pero sólo eso, porque Shyamalan descarrila sin remedio. Un mal guión, una puesta en escena grisácea y un reparto sorprendentemente flojo, con Gibson en su peor actuación. Señales muestra pretensiones y torpeza, esto último algo sorprendente en un cineasta tan exquisito técnicamente como M. Night Shyamalan.

Señales, de Shyamalan, con Mel Gibson, trata de apariciones misteriosas.

El argumento es muy ambicioso, pero descarrila por un mal guión.

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