30 abril 2013

El anagrama de la congregación

Y en la Base del círculo el anagrama de la congregación, K.K.B.I. «Santa Congregación Casa de Israel». Por otra parte, era evidente que la familia se había escindido, puesto que el honorable Nassau guardaba un certificado sobre José Senior, el primero en ser enterrado en el cementerio judío de Oudekerk, en Amsterdam, en 1614. Se trataba, evidentemente de otra rama de los Senior, la de Amsterdam, que daba mujeres frágiles proclives al mal de nervios y hombres furtivos que pasaban las noches rellenando diarios y crónicas familiares. Más de treinta y cinco volúmenes de estas crónicas, que olían a polvo y pimienta negra, conservaba el honorable Nassau.

Escritas en portugués, menos las cifras y las citas, que estaban en hebreo, las crónicas dibujaban medio siglo de la comunidad sefardí de Amsterdam; los primeros accionistas de la East India Company; el perfil herrumbroso del doctor Eleazar de Solís, meditando en su banco de la sinagoga el once de marzo de 1640, el mismo día en que, según el aviso de un corresponsal, lo estaban quemando en efigie en una plaza de Lisboa: un recibo firmado por Rembrandt por un retrato de mujer con un tocado de punto de lana; el largo pleito rabínico ganado al fin por Menasshe Ben Israel, que pudo abrir la primera imprenta hebrea en 1627 y una confesión, avalada por dos testigos, de que Benito Spinoza fue visto danzando en la sinagoga, enloquecido, suelta la faja de seda verde, porque entraba el año 1666 y las cifras obligaban a la llegada del mesías, encarnado en Sabbatai Zevi. En aquellas crónicas prolijas, redundantes y lastimeras, la etapa inicial del exilio cabía en la primera página.

Los Senior habían llegado a Portugal huyendo de Castilla, poco después del edicto de expulsión de los Reyes Católicos. Cuando, en 1496, el rey de Portugal Manuel el Afortunado se casó con una hija de los Reyes Católicos, entre las condiciones impuestas por la novia estuvo el destierro de judíos y moros. Los Senior tuvieron diez meses para liquidar sus bienes, y marcharon hacia los Países Bajos. 

Cuando el hijo de Manuel, Juan 111, se casó con una nieta de los Reyes Católicos, la novia insistió en implantar la Inquisición según el modelo español. Pese al mucho forcejeo y soborno del nuncio papal, la primera hoguera se encendió en Lisboa el 20 de septiembre de 1540. El reverendo Blanco White interrumpió el relato: Yo vi, siendo niño, la última hoguera de la Inquisición.

La de la Beata Ciega, en Sevilla. El honorable Nassau se le quedó mirando, atónito. Lejos, el viento sacudía la nieve de los robles de Hyde Park. Luego desabrochó su camisa de seda y sacó a la luz un amuleto de plata, un cascabel de filigrana, negro por el tiempo. Los Senior descendemos de don Abraham, recaudador mayor de Castilla, bautizado con sus hijos en Santa María de Guadalupe de Valladolid. A don Abraham lo apadrinaron los propios reyes y desde entonces se llamó Ferrando Pérez Coronel. También los hijos. 

Pero uno de ellos, Salomón, aceptó el agua pero mantuvo la sal seca entre sus labios, repudiando la ceremonia, manteniendo su fe judía y exiliándose poco después. Esos granos de sal han ido pasando de padres a hijos, y yo los conservo dentro del cascabel de plata, que tiene una pequeña inscripción: «El agua se les hizo sangre,/ las piedras culevras son./ iY guay, qué dolor!». Un criado llamó a la puerta y preguntó si tomarían licores.

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