25 octubre 2014

Gossip Girl la escandalosa vida de los millonarios

La reina cotilla -la misteriosa bloguera-narradora que da nombre a Gossip Girl- ha vuelto. Y lo hace con una bitácora cargada de contenidos: «La promesa del amor, la amenaza de la guerra y la caída de los poderosos», avanza. O, lo que es lo mismo, la «escandalosa vida» de los millonarios cachorros del Upper East Side, el barrio más exquisito de Manhattan.

Hoy (Cosmopolitan, 19.50 horas) arranca la sexta temporada de Gossip Girl. Será la última. Diez capítulos servirán de broche final para una serie que, desde que se estrenara en 2007, se ha convertido en todo un fenómeno entre los adolescentes (y algunos que ya no lo son), que han imitado sus estilismos y tuiteado o blogueado a la manera de la reina cotilla.

Inicialmente pensada como película, Gossip Girl daba la enésima vuelta de tuerca a las clásicas series de instituto. Sus protagonistas iban a clase en limusina, vestían couture o apuraban cócteles -sin que ningún barman de Manhattan se preguntase si eran menores de 21 años-. A lo largo de estas temporadas, han devenido en veinteañeros dueños de hoteles y periódicos, escritor de éxito e, incluso, fugaz princesa monegasca.

Todo, bajo la atenta mirada de la reina cotilla y sus espías tecnológicos: cualquiera que con su teléfono móvil fotografíe o informe de los últimos movimientos de las elites de Manhattan.

«Es nuestra última temporada, y siento que los fans querrán que sea extraordinaria y quiero que lo sea, así que vamos a intentar salirnos», decía recientemente Eric Daman, el diseñador de vestuario.

Gossip Girl ha seguido la estela de Sexo en Nueva York -para la que también trabajó Daman bajo las órdenes de Patricia Field- con escenas en las aceras de Manhattan y su notable peso en el mundo de la moda.

Mientras los estilismos de la serie eran copiados por miles de fans -desde las famosas diademas de Blair, que prometen volver en la sexta temporada, a los looks boho chic de Serena-, sus dos protagonistas han llenado el hueco dejado por Carrie y compañía.

Desde que comenzó la serie, Blake Lively (Serena) y Leighton Meester (Blair) se han prodigado en las portadas de las revistas y han fichado para firmas como Chanel, Gucci, Missoni o Vera Wang. Esta última, por cierto, tuvo un cameo la pasada temporada.

Pero Lively -que considera que «en la serie interpreto a una especie de caricatura de mí misma»- no quiere ser ejemplo para las adolescentes. «No me gustaría pensar que animamos a otras jóvenes a comportarse como Blair o Serena. La serie debería tomarse como lo que es, una ficción».

Lo cierto es que la serie sí tiene una base real. Gossip Girl está basada en las novelas de Cecily von Ziegesar, quien utilizó «pequeños fragmentos» de su experiencia en un colegio femenino neoyorquino para su saga literaria.

Aunque Von Ziegesar nunca llegó a revelar la identidad de la reina cotilla, los creadores de la serie televisiva sí prometen desvelar el misterio esta temporada. «Desde el comienzo de la serie, ésa es la pregunta que más nos han hecho», asegura la productora ejecutiva Stephanie Savage, ya embarcada -al igual que Daman- en el nuevo bombazo adolescente, The Carrie Diaries, serie sobre los años de instituto de la protagonista de Sexo en Nueva York.

La identidad era un misterio para los propios intérpretes, confiesa Lively. «Hasta nosotros hicimos apuestas en el rodaje para ver si éramos capaces de adivinarlo. Me temo que tendremos que esperar a ver el final de la serie».

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