21 mayo 2015

La mujer más tacaña del mundo

Hetty Green nació en Massachusetts un 21 de Noviembre de 1834 y murió en Nueva York el 3 de julio de 1916.

Era conocida como `` La bruja de Wall Street´´ en algún momento de su vida llegó a ser la mujer más rica del mundo aunque también hay que decir que también fue la más tacaña, fue tan tacaña que incluso entró en el Libro Guinnes de los Récords.

Era empresaria y se dedicaba más que nada a trabajar en el sector inmobiliario, préstamos y en los ferrocarriles, pero a pesar de tener éxito en los negocios y ser rica, Hetty vestía y vivía como si fuese una mendiga.

Desde bien pequeña aprendió los negocios de su padre y cuando su padre murió ella heredó una gran suma de dinero, que invirtió y que en el momento de su muerte ya le habían dado un beneficio de casi 200 millones de dólares.

Se casó con Edward Green y tuvieron dos hijos Edward y Harriet, pero pronto empezaron los problemas y su esposo se arruinó por lo que decidió separarse de el, aunque cuando el enfermó del corazón llegaron a reconciliarse, pero poco después el murió.

Crió a sus dos hijos sola, vivían en habitaciones cutres de hoteles baratos para pagar un mínimo de impuestos, siempre llevaba el mismo vestido para no gastar dinero en ropa y solo lo lavaba por la parte de abajo para no gastar mucho jabón. Incluso se habla de que nunca se lavaba las manos, para o gastar agua y jabón.

La comida que comían era la más barata del mercado y a pesar de saber que podría correr riesgos, no llevaba escolta. Uno de sus hijos, Edward, sufrió una lesión en una rodilla y lo llevó a una clínica de caridad. 

Pero el médico reconoció a la ricachona Hetty y le exigió que pagara la consulta, ella se negó y atendió personalmente a su hijo, desgraciadamente para Edward, dos años después la pierna se infectó y tuvieron que cortársela.

Hetty sufrió una apoplejía cuando ya tenía 18 años y su hijo Edward tuvo que contratar enfermeras que vestían con ropa normal para que ella no se diera cuenta de que les estaba pagando.

Sufrió una hernia pero nunca se operó porque costaba 150 dólares y murió a los 81 años de apoplejía mientras discutía con una criada.

Tras la muerte de su madre Edward despilfarraba el dinero en diamantes, fiestas e incluso yates.Su hija Harriet sin embargo dejó un patrimonio de 200 millones que donó a esuelas, iglesias, hospitales y organizaciones benéficas.

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