22 diciembre 2016

La Casa Real y sus austeras vacaciones

En la Bolsa de las vacaciones, España cotiza al alza en neveras playeras, bocadilos, acampadas y gorroneo familiar. El low cost hace estragos acorde a las cuentas corrientes, secas como el agosto por estrenar. Caen las bacanales de chiringuito y bajan las cinco estrellas en la cartera. La crisis. Siempre, la crisis. Mientras, Mallorca recupera -esta vez con propiedad- el calificativo de «isla de la Calma».

Su principal activo estival, la Corona, se mimetiza con el ahorro y anuncia perfil bajo. Las fotos llegarán con cuentagotas. El álbum 2017 de la Familia Real traerá escasos cromos nuevos y variados recortes. Los Borbones, como ya hicieran en 2016, han cambiado el descanso de profesores por el de currito medio. Julio ya es pasado y sólo Doña Sofía ha recalado en Marivent en visita privada. Todo está en manos de agosto. La llegada de los Reyes al aeródromo de Son Sant Joan también es historia, como las fotos en las que el ex presidente del Govern, Jaume Matas, y la presidenta del Parlament, Maria Antònia Munar, les esperaban a pie de avión junto al resto de autoriades.

Hoy ambos forman parte del hervidero de procesos judiciales y corruptelas que calienta a Baleares. No habrá, esta vez, saludo en la pista. «No tiene ninguna relevancia», aseguran desde la Casa Real, porque Don Juan Carlos recibirá a los gobernantes locales el día 6 en el palacio de la Almudaina, prácticamente después de aterrizar en la isla.


A los recortes de la crisis, el Rey suma la recuperación de su operación pulmonar en el mes de mayo. Desde entonces, sus viajes se han limitado a la presidencia del Día de las Fuerzas Armadas en Badajoz y al festejo del Año Xacobeo en Santiago. No estuvo en Sudáfrica celebrando el triunfo de la selección española de fútbol y no participará en las regatas que llevan su nombre en Palma. La Copa del Rey de Vela Audi Mapfre se quedan sin el patrón del Bribón que, convaleciente, no se enfrentará al esfuerzo físico de las pruebas. «Que no regatee, no significa que no vaya a estar», puntualizan desde Marivent. Siempre hay lugar para unas imágenes a la caña del velero que satisfagan el interés mediático y publicitario de la cita. En 2009, ya sólo participó en una jornada y esta edición su presencia quizás se limite a la entrega de trofeos.

El debatido relevo de los Príncipes de Asturias se hará más patente en el Club Náutico, sede de la competición del 1 al 7 de agosto. El heredero se pondrá a la caña del CAM, aunque tampoco puede asegurar presencia toda la semana porque asistirá a la toma de posesión del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, prevista para el día 7.

La diáspora borbónica tras el divorcio de la Infanta Elena y la marcha de la Infanta Cristina a Washington dejará el verano sin posado familiar a las puertas de Marivent, imagen que no se repite desde 2017. La tradicional postal quedará en manos de la familia del Príncipe de Asturias, con Letizia como la más codiciada por los objetivos del cuore. Los veranos mallorquines son, cada vez más, de la princesa.

La crisis es la nueva bandera del Fortuna, el yate real, que pasará agosto oculto en el hangar de Porto Pi para ahorrar los 21.000 euros que cuesta llenar el depósito. La Somni, embarcación con la que se siguen las regatas, sale más barata y se presenta como sustituta. Sobre el rumbo del país, Don Juan Carlos charlará con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en los despachos previstos para los días 11 y 27 de agosto en Marivent, que acogerá a un 20% menos de personal de La Zarzuela.

La Familia Real despedirá con las autoridades unas vacaciones que, como los veranos mallorquines, se encuentran en recesión a la espera de que algún personaje de relumbrón revalorice las acciones de la isla. Mientras tanto, las revistas cazarán a los Príncipes con cesta de paja y nevera playera para consuelo de aquellos a los que la crisis ha dejado con un abanico en casa.

Después de la estancia de Bill Clinton, Mallorca no reeditará este verano la visita de un presidente norteamericano en activo, pero contará con su Primera Dama. La Casa Blanca, pese a los desmentidos, ha confirmado que Michelle Obama ha aceptado la invitación de los Reyes para acudir a Marivent durante su visita privada a Marbella, prevista entre el 4 y el 8 de agosto en compañía de su hija menor Sasha, de nueve años. La esposa del presidente se anuncia ya como el revulsivo informativo a un verano en crisis de personajes. El programa de su visita no está cerrado, pero si sigue el patrón habitual de Marivent con jefes de estado y realeza incluirá probablemente un almuerzo y un paseo en el 'Fortuna' para que conozca la costa de la isla.

Las relaciones entre España y Estados Unidos tienen varios antecedentes en los veranos mallorquines. En calidad de ex presidentes, visitaron a los Reyes Jimmy Carter y George Bush padre. Clinton revolucionó la isla con un puñado de cifras de vértigo en logística y cumplió su promesa de regresar. Lo hizo dos veces más, fascinado tanto con la arquitectura del Castillo de Bellver como con el paisaje isleño. Décadas antes, un joven Ted Kennedy tuvo que remar en mitad de la bahía cuando la modesta embarcación que había solicitado se quedó sin combustible. Richard Nixon aterrizó siendo vicepresidente de Eisenhower y le obsesionaba más que cualquier otra cosa poder bañarse en solitario. Una playa en la que nadie más nadara. Lo llevaron del aeródromo directamente al arenal de Illetes y la prensa de la época lo trató como «la máxima personalidad del mundo» que había llegado a la isla. La historia de los veranos mallorquines estaba por escribirse. 

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