10 noviembre 2017

Ruedas jamón de pata negra

Hasta ahora, entre los deportes del motor, el motociclista era en el que más importancia tenía el hombre frente al medio mecánico. Si en la Fórmula 1, el piloto tiene una trascendía del 30 por ciento frente al conjunto que forman el chasis de su coche, el motor y los neumáticos, en las motos, el valor prácticamente se invertía, pudiendo estibarse que el piloto representa el 60 o el 65 por ciento del conjunto que formaba con su máquina. Pero desafortunadamente, las cosas están cambiando por causa del éxito que este certamen está adquiriendo. La retentiva que tienen los triunfos en la categoría de los 250 centímetros cúbicos y sobre todo en la del medio litro, han supuesto una mayor involucración de las marcas, que han entrado en la dinámica del la evolución constante de sus máquinas.

Esta evolución ha dejado sin posibilidades a los pilotos privados que disponen de monturas compradas. En el pasado, aunque siempre ha habido diferencias entre las máquinas competición cliente y las oficiales, no eran excesivamente abultadas y además se mantenían constantes durante al año. Ahora, como los equipos oficiales están mejorando constantemente su material, la diferencia se va haciendo más y más grande. Pero lo peor de todo es la aparición de los neumáticos especiales, que tienen una trascendencia importantísima en el comportamiento de las motos. En la Fórmula 1, las cubiertas especiales aparecieron cuando existía en el apartado de los neumáticos una rivalidad tan grande como entre las propias escuderías participantes en el campeonato. Eran los tiempos de Firestone, Goodyear, Dunlop y Michelín... 

En esa época, los laboratorios de cada una de estas marcas se pusieron a desarrollar cubiertas especiales que permitieran una mayor adherencia. Así aparecieron los neumáticos de clasificación, de gomas supertiernas y super adherentes, que tienen una duración mínima -en algunos casos apenas llega a una vuelta completa a pleno rendimiento- que permiten realizar tiempos fabulosos. El problema es que se trata de cubiertas de laboratorio, producidas en cadencias mínimas y cuya composición de gomas se hace de acuerdo con las cualidades del pavimento del circuito en que se va a disputar el Gran Premio, del calor, etc. Es por tanto imposible para cualquiera de los fabricantes de cubiertas implicados el fabricar la cantidad suficiente para que todos los participantes puedan disponer de ellas.


Y en esas condiciones resulta lógico el que se las confíen a los pilotos con más posibilidades de imponerse que además suelen pilotar las motos de fábrica. En este comienzo de Campeonato del Mundo de Motociclísmo, el problema esta afectando aa español Sito Pons, un hombre acostumbrado a ser especialmente mimado por el fabricante de neumáticos cuando corría en la categoría de los 250 centímetros cúbicos. Mechilin ha decidido que suministrará estos neumáticos especiales a los cuatro mejores tiempos en los entrenamientos. En Japón, precisamente por su condición de campeón de la categoría inmedi
atamente inferior, Sito recibió un juego de neumáticos serie A, que es como se denominan estas cubiertas, lo que le permitió rodar con comodidad con Kevin Magee. A la llegada, Magee, que no dispuso de esos neumáticos, protestó ante la marca francesa que en Laguna Seca, decidió no dar tratos de favor.

Eliminado Lawson, autor del cuarto mejor tiempo, se podría decir que los neumaticos tipo A deberian haber sido para Sito, que ocupó su puesto en la salida. Pero en Michelin decidieron sortearlos, siendo Doohan el beneficiado. La ventaja de estos neumáticos es que mantienen su eficacia durante prácticamente toda la carrera, mientras que los normanles, que en las primeras vueltas se comportan prácticamente igual de bien, se degradan progresivamente. De ahí que después de las primeras vueltas, en las que su moto se comportó correctamente, Sito tuviera que pelearse con continuos extraños hasta que el cambio le apeó de la carrera. Para el futuro, Sito deberá pelear por ser uno de los cuatro primeros en entrenamientos para poder tener uno de los juegos de neumáticos «pata negra».

06 octubre 2017

Código promocional Ilunion Hoteles

Barcelona es una de las ciudades más importantes de España, ubicada a orillas del mar Mediterráneo, está considerada como una ciudad muy cosmopolita, que está llena de cultura. Además de ser un importante motor turístico para toda la península, Barcelona es una ciudad financiera y comercial, no hay que olvidarse de que muchas de las empresas más importantes del mundo tienen su sede aquí. Posee además uno de los puertos más importantes del mar Mediterráneo, habiendo sido escogida como una ciudad idónea para realizar congresos y todo tipo de reuniones. Una de las mejores opciones para alojarse en Barcelona es escogiendo un código promocional Ilunion Hoteles, son hoteles de cuatro estrellas la mayoría de ellos con una relación calidad precio envidiable.


Si miramos atrás podemos ver cómo Barcelona ha estado presente en episodios muy importantes para el país, como puede ser la exposición universal de 1888, la exposición internacional de 1929, el fórum universal de las culturas de 2004 y los Juegos Olímpicos de 1992; todo ello ha contribuido a que la ciudad condal sea reconocida como ciudad global

Una ciudad tan importante desde el punto de vista comercial, necesita por supuesto una buena oferta de hoteles de negocios a la altura, esto es algo que Barcelona cumple perfectamente quiénes son los hoteles Ilunion se lleva la palma; hoteles de cuatro estrellas situados en la mejor zona de la ciudad, ideales para conferencias, pues tienen salas que están muy bien acondicionadas para ello. Cuenta además con otros servicios como acceso a Internet, alquiler de bicicletas, aire acondicionado en las zonas comunes, cambio de divisas, gimnasio y servicio médico entre otros muchos.

De la misma manera está dotado con habitaciones elegantes con baño completo con secador, televisión vía satélite o por cable, teléfono de línea directa, diversos tipos de cama ya sea doble o extra grande, suites con jacuzzi y balcones. Lo más interesante es que su ubicación nos permitirá estar cerca de los lugares más destacados de la ciudad, pero también tendremos a nuestro alcance restaurantes, bares y muchos enlaces con transporte público. Cuentan con modernas habitaciones y muy espaciosas, además de que están decoradas con muy buen gusto. Teniendo en cuenta las dimensiones de la ciudad, así como los municipios cercanos a la misma, encontrar un hotel adecuado para nuestros viajes no será nada complicado.

San Valentín es una de las fechas más románticas del año, aunque todavía hay gente que se resiste a celebrar este día, está considerado demasiado comercial, otros disfrutan como niños preparando sorpresas a la persona especial. La mesa y muchos, desde una cena romántica en un bonito restaurante a un paseo al atardecer por la playa. Pero si lo que quieres es pasar un buen San Valentín y recordarlo durante muchos años lo mejor es recorrer la geografía española con el mejor de los compañeros y alojarse en hoteles Ilunion. Si te apetece ir a Madrid es una excelente opción, ya que esta ciudad tiene un montón de visitas interesantes, además de un montón de lugares románticos para pasear, como es el retiro o el templo de Debod.

Pocas ciudades tienen tanto contraste como Valencia, por un lado tenemos su centro histórico, un casco antiguo está lleno de calles adoquinadas y casas antiguas con mucho encanto. Por otra parte tenemos zonas más modernas como la ciudad de las artes y las ciencias, aquí también podrás pasear por la playa con tu enamorado o enamorada; lo mejor es que puedes alojar que en un hotel de calidad de Ilunion a un precio bastante económico, eso será más que suficiente para escoger esta opción. Además el hotel te obsequiará con un circuito spa gratis, sin duda el broche perfecto para una experiencia de lo más romántica. Y si hablamos de Estepona con sus playas y con monumentos como el castillo de San Luis, en Estepona se respira alegría por cada rincón es un destino muy interesante para disfrutar con nuestra pareja.

Roquetas del mar es otro de esos destinos estupendos para pasear por San Valentín, además de playas, también está el castillo de las roquetas o de Santa Ana, la torre Vigía de los Cerrillos o el faro de Roquetas de Mar. Si estás buscando algo más tranquilo, puedes probar con La Pineda, se trata de un término municipal de Tarragona que cuenta con costa y un encanto especial.

Cuando se aproximan las fallas de Valencia, los valencianos ya están preparando kilos y kilos de pólvora, luces para sus calles y un sinfín de monumentos que después arderá el día de San José. La fiesta grande está a pocas semanas y si estás pensando en visitar la ciudad durante estas fechas, más te vale con este manos a la obra a la hora de buscar su hotel Ilunion. Visitar Valencia en fallas puede ser un auténtico caos, pues las calles están cortadas en su gran mayoría; es interesante encontrar hoteles científicos para poder recorrer las zonas más turísticas sin ningún problema. Las mejores zonas para alojarse durante las fallas de Valencia se encuentran en la zona antigua, el casco histórico. Es cierto que Valencia está muy bien comunicada tanto por autobuses como por metro, (ya podéis olvidarnos de los taxis en estas fechas); la mayoría de actos falleros, así como las verbenas callejeras más grandes, están ubicadas en la zona céntrica, por lo que vale la pena escoger allí un alojamiento Ilunion hoteles. Modernos y lujosos hoteles que cuentan con restaurante, terraza, centro de fittnes y zona de bar. Los hoteles Ilunion nos harán sentirnos como auténticos VIP, además hay que destacar sus restaurantes que cuentan con menús mediterráneos.

Si por otro lado no te apetece estar en la zona más ruidosa de la ciudad durante las fallas, si lo que quieres es conocer zonas como la ciudad de las artes y las ciencias o que los castillos nocturnos sin que haya demasiado gente, sin duda una buena opción para ti es el Hotel Ilunion Aqua 3. Es un hotel de tres estrellas ubicado en la ciudad de las artes y las ciencias, cerca de zonas de transporte público para poder acercarse al centro de la ciudad y por las noches, estarás justo al lado del río, el mejor sitio para disfrutar de los fuegos artificiales como los de la Nit del Foc.

04 octubre 2017

Anna Kournikova y su libertinaje sexual

Basta echar un ojo a derecha y otro ojo a izquierda para ver que el horizonte anda reventón de rubias dispuestas a hacer su agosto, laboral o sentimental, también en invierno. La morena, o las morenas, empieza a ser una rara especie, casi en extinción, que sólo encuentra tajo resucitando a Carmen, como Paz Vega, o cantando soleás, como Estrella Morente. Las demás acaban tiñéndose a lo Marilyn, o se marchan debidamente frustradas a su pueblo, de donde quizá jamás debieran haber salido. Estamos, ya, ante la rubia que no cesa, una rubia que unas veces se llama Marisol Yagüe, otras veces Marta Sánchez y otras veces, no sé si con menos suerte, Belén Esteban.

En la cima o colmo de esta rebelión o moda, tenemos a una archirrubia de póster que ha resultado ser un tío, David Beckham. No hace falta avalarse de encuestas para constatar esta mayoría casi absoluta de la rubia, que va de la política al tenis, aquí y fuera de aquí, donde unas se tiran un aire a Ana Mato y otras a Maria Sharapova, que es el último bollicao de las raquetas.Hay algunas rubias naturales, pero casi todas gastan las magias mundanas del tinte, y ahí están todas, poniéndose más rubias aún conforme pillan un cargo o ganan un torneo. Aquí no triunfa nadie si no pasa primero por la peluquería. Aquí el triunfo se mide en las veces que vas a la peluquería. Algunas van pasadas de mechas, eso es verdad, y dicen cosas para la posteridad como «soy un ferrari», que es lo que acaba de decir Ana Obregón, pero de eso no hay que echarle la culpa a los de L'Oreal.


Por supuesto, el modelo no es meramente estético, sino social e incluso existencial, porque por encima o por debajo de este caprichoso desmelene de mechas se buscan los prestigios sedentes, europeizantes y matinales de la rubia de espíritu, que incluyen la gracia nada hostil de la chica bien leída y mejor nutrida y el morbo de parecerse a la vecina de escaño o equipo, que es una manera de no tener morbo. Las mechas les doran también el alma, naturalmente. Te aclaras las mechas y parece que has terminado otro máster. Del éxito se pueden dudar muchas cosas, salvo que es rubio. Las pocas morenas van quedando para ministras de Asuntos Exteriores o nínfulas del Telecupón. Maruja Torres, a propósito de todo el Marbellashow, ya apuntó que prospera una municipalidad rubia, y no olvidó insinuar, de modo nada alegre, que bajo toda esta floración de suecas falsas que no conocen a Marx, pero bailan sevillanas, está una morena racial y radical y españolísima, Isabel Pantoja, que mueve la cintura y pone boca arriba o boca abajo un ayuntamiento o un estadio.

Pasa siempre. La morena no es el demonio, pero casi. Las rubias dan muy bien, según el cine y ya la vida, para novias de gánster o lagartonas de espionajes diversos, y la morena carga la fama a veces infamante de llevar siempre suelto el melenón salvaje del adulterio y la navaja viva de los celos ceñida al liguero que a menudo ni usan. La morena es siempre culpable y la rubia anda siempre bajo sospecha. Alfred Hitchcock, que era otra rubia, lo dijo de otro modo: «No soporto a las morenas, porque se les nota el sexo en la cara». A las rubias, en efecto, el sexo se les nota poco o nada en la cara, pero todas mueven por ahí el culo clónico, forzando influencias o alborotando alcaldías, y hasta tienen en el sexo o en el amor «noches de capitán», que escribiera Neruda pensando en una morena seguramente.

Las autoridades de Pattayya, acaso el mayor burdel internacional, han contratado a la clara y candeal Anna Kournikova bajo títulos de embajadora turística de la isla para así aliviar las famas de libertinaje sexual del sitio. Como si las doradas lolitas no follaran. La estrategia funcionará o no funcionará, que no funcionará, pero los tailandeses también piensan, con Hitchcock, que a Anna no se le nota el sexo en el rostro de lámina pura y que nunca está de más poner a un arcángel a las puertas del infierno. La rubia nunca es el fuego. Las morenas son Belcebú con bragas. O sin ellas.

Aquí, las teles usan a las morenas, o a las mulatas, en bikini, para spots de ron, desodorantes y otras golferías, y se reservan a las muchachas pulcras como delfines, de Elsa Pataki o Valeria Mazza hacia arriba o hacia abajo, para anunciar tampax o promocionar yogures, que son la droga de los que no se drogan. La mujer vende lo que le echen, siempre que enseñe un muslo, pero la morena es siempre más pecado, aunque no lo enseñe. Fuera de la publicidad, que también celebra una rubia apoteosis, la tele sostiene un ameno catálogo de rubias que van de Paula Vázquez a Anne Igartiburu, que es la vikinga de plató con la que casi a diario nos echamos la siesta sin echar nunca la siesta.

Hubo un tiempo en que todas las europeas, de los Pirineos para arriba, nos parecían suecas. Ahora, todas las españolas, de los Pirineos para abajo, son rubias o quieren serlo. Nuestro Príncipe las elige esbeltas, marceñas y sobredoradas, de Eva Sannum a Isabel Sartorius, y esos dos chavalones que tenemos por ahí, haciendo patria, o sea, Julio Iglesias y Antonio Banderas, se han apareado con dos bigardas de oro, Miranda y Melanie, que son todo lo contrario a una reina de las fiestas de Puertollano, un suponer.

Cayetano Martínez de Irujo pasea a la mexicana Genoveva Casanova, que es un ángel de Chanel, y Hillary Clinton nos trae sus memorias de rubio chisme aburridísimo, tan bullentes de tontadas y mal cortadas de sintaxis, que quizá las ha escrito ella misma. Suponíamos ya anticuado aquel tópico de «los caballeros las prefieren rubias», pero no sólo los pichabravas profesionales y otros sexadores de Barbies siguen fieles al lema, sino las mujeres mismas, que se están haciendo una personalidad a base de ir a Llongueras, bajo una «rubia ambición», que era el grito de guerra de Madonna cuando era Madonna, o sea, una fálica.

Como no espabilen rápido, las morenas se van a ir quedando para musas de las lunas del flamenco o para amantes de torero. Hasta Tom Wolfe lo vio, premonitoriamente: «Si he de vivir otra vez, que sea de rubia». Pues eso.

02 octubre 2017

Patricia Conde vive la vida

No ha sido éste un gran verano pródigo en noticias, precisamente.Pero hemos tenido una gran noticia show, la de Isabel Pantoja y su bigote, Julián Muñoz, que ha dado, por capítulos, para tener contentas a todas las peluquerías en hora punta. Ahora, Mila Ximénez, que es una tía brava, valiente y leída, arremete contra la Pantoja, diciendo las cosas crueles que dice toda vecina, pero en la tele. Con un par. Que si la tonadillera mezcla soberbia y necedad. Que si no es culta ni interesante. Que si no es buena, y otros piropos más propios del terrorismo de corrala que del lirismo de plató. Se había acabado Maite Zaldívar como rival de Isabel, «que no tiene culo», según ésta, y ahora se arranca el miura rubio de Mila, que no ha dicho que no tiene culo, pero ha dicho cosas peores, o mejores, según se mire.


A uno le gusta mucho toda esta jarana insultiva, que le da la razón a Lita Trujillo, cuando una noche, tras la presentación de un libro mío, me dio el diagnóstico de lo que pasa: «Ser famoso en España es dejarse insultar». En eso estamos, sí, querida Lita.Corroborando la feliz frase, el alegre familión de los Pajares sigue ahí. Andrés Burguera, Pajarín para el siglo, acusa a Chonchi de haberle llamado maricón. Chonchi acusa a Andrés de malos tratos psicológicos y Conchi, la última rubia que no cesa, da detalles sobre la dieta secreta de Andrés Pajares, que incluía viagra y cocaína, según la delatora. Contaba Godard que el cine es una mujer y una pistola. La película de los Pajares viene a ser varias mujeres y una pistola, la del actor, una pistola ya legendaria en las hemerotecas del colorín que conocimos en una histórica edición de Tómbola, porque el propio actor lo dijo. Esperemos que todo esto quede sólo en mujeres.

Los Pajares son un GH pero con hermanos de verdad, un Hotel Glam donde los cabreos acaban en el juzgado, un pajar de infamias donde jamás encontraremos la aguja de la verdad, quizá porque todos son dados a «inventar la verdad», según un lema de Valle-Inclán que ellos nunca han leído. La crónica estival ha sido, más bien, crónica negra que crónica rosa, y no sólo por lo contado, y lo que queda, sino porque a esos episodios se ha sumado la increíble y triste historia de Chiquetete, acusado de malos tratos por su ex mujer, Raquel Bollo, fotos incluidas, y luego accidentado en un mal traspiés automovilístico que casi le lo lleva al otro barrio.

Lo de los malos tratos, que es asunto obsceno, empieza a cotizar peligrosamente en los feudos del colorín, junto a los cuernos falsos y las curas de desintoxicación (veces también falsas).Eso, sin contar los mítines de musas del subdesarrollo que se monta porque sí, a cada paso, Belén Esteban, que ahora no la ha tomado con un ex, llámese Óscar Lozano o Dani, sino con María José Campanario, esposa de Jesús de Ubrique, y otra suerte de ex para Belén, que primero dispara y luego pregunta. O no pregunta.A los de Ambiciones que les den una serie. A los Pajares también.Y las audicias millonarias de OT o el Hotel Glam se quedan en calderilla.

Besos de rubia
Fetichismo. Una tal Joni Rimn ha pagado 52.000 euros por darse el capricho de besar en la boca a Sharon Stone. Y lo ha conseguido.El pastón no se lo ha embolsado la protagonista de Instinto Básico, sino una asociación benéfica que recaudaba así fondos para la lucha contra el sida. El beso lésbico, el beso entre mujeres, anda más de moda que nunca, gracias en parte a Sharon y gracias, en parte, a la de siempre, Madonna, que acaba de besar con morbidez a Christina Aguilera y a Britney Spears.

Anna Kournikova, entrevistadora
Baja. Ya los hemos apuntado alguna vez aquí. Los cuatro cabales que nos dedicamos a la información o la ironía, o ambas cosas juntas, acabaremos de figuración, quizá hasta distinguida, en los especiales de la tele de navidad, zambomba en mano, o dando paso a los concursos de cacerolas de Carmen Sevilla. El pluriempleo de periodistas o comentarias que no lo son ya pasa de abrumador a intolerable. Mientras las teles amenazan con contratrar a Maite Zaldívar y a Carmen Ordóñez, Anna Kournikova ha dicho sí como entrevistadora para una cadena de televisión por cable, USA Network.Esperamos que el ejemplo no cunda, que cundirá.

La sílfide Mosquera
Baja. Raquel Mosquera nos enseñó el otro día en ¡Hola! su nuevo nidito de viuda moderadamente alegre. Posó a juego con la cocina, con el salón y hasta con el jardín, alternando los modelitos floreados con otros geométricos, siempre a tono con el color de la estancia. Algunos comentaristas han reparado en el detalle, con mucha coña, pero hay que reparar, además, en que Raquel Mosquera no sólo cambia de casa, sino también de cara. Presenta un perfil afilado cuya juventud o lazanía no pueden ser sólo obra y gracia de la dieta. La que era peluquera global es ahora una sílfide elemental.

Patricia Conde o Lady Caña
Sube. Patricia Conde, la alegre rubia que pusiera morbo y picardía en el programa televisivo El informal, ya tiene nuevo trabajo, después de unos meses de «vivir la vida», como seguro ella diría. Será Lady Caña, un personaje ceñido a las virtudes cómicas de Patricia, en un programa que emitirá la Primera a partir del próximo mes de octubre. Los primeros espacios ya se están grabando.La que fuera novia del tenista Carlos Moyà regresa a la actualidad por motivos no sentimentales sino profesionales. Obvio decir que está encantada.

30 septiembre 2017

Víctimas de la estética

Con el cambio de estación y el comienzo de curso, a cada uno le da por una cosa, pero el asunto es variar. Unos sacan a la luz ese lado sensible que nadie (para mí, que ni la propia Ana) podía sospechar y se enjuga las lágrimas cediendo el cetro al siguiente; Christina Aguilera hace el ridículo en los premios de la MTV intentando hacerse la moderna y compitiendo a ver quién es más lesbian-chic, si Madonna, Britney Spears o ella misma y muchas devoramos los especiales de las revistas femeninas para observar cuáles son las tendencias de otoño-invierno y lanzarnos como posesas a Zara y Mango, con la esperanza de que hayan sabido copiar adecuadamente el look Mary Quant que tanto se lleva esta temporada o si por un casual se nos olvidó tirar esa cazadora motera que el mismísimo Armani ha recuperado en su colección de este año.


Y es que quien más y quien menos es un poco fashion victim. En el grupo de los quien más están, por ejemplo, Paz Vega y su marido Orson (también su asesor estético). Lo de victim en este caso viene muy bien porque Paz, con ese empeño por hacerse la moderna va, a veces, pelín overdressed.
La pareja mira que es guapa a rabiar, pero en el estreno de Rafael Amargo en el teatro Albéniz, el ya vistísimo look pareo de Orson (que más que pareo parecía que llevaba un delantal de camarero de restaurante minimalista) y el look pañuelo/leggins a lo Olivia Valère de ella demostraban que ser guapo no es lo mismo que tener estilo y que el dinero y la lectura de las revistas femeninas podrán dar la felicidad pero no el buen gusto.

A ambos y otros fashion victims despistados como la Obregón, les recomendaría que se dieran un paseo por la exposición del Reina Sofía Tras el espejo (donde se resume parte de la historia más reciente de la moda española, aunque haya ausencias imperdonables como la de Looking Shocking) y por la Semana de la Moda de Madrid.

En la muestra del Reina Sofía hay ejemplos de los diseños de maestros que han tenido que terminar diversificando su actividad como los geniales Alvarado y Montesinos (ambos, ideales para la imagen de Vega) o el difunto Manuel Piña, por citar a los que no han podido conocer las nuevas generaciones.

El maestro Alvarado (que ha estado trabajando para Tony Miró y ahora tiene una empresa que organiza exposiciones), hace unos días se quejaba de la falta de creatividad que se vive en algunas de las colecciones que se ven en la Semana de la Moda de Madrid, que este año cumple 25 años. Pero él, que siempre ha estado en la vanguardia, recomendaba seguir la pista de nuevos (o no tanto) nombres como David Delfín o Juan Duyos (nuevo diseñador de Don Algodón) y atención a nombres emergentes como Maremoto, la marca que jamás llevarían ni Belén Esteban ni Norma Duval.

Príncipe de las galaxias
Gael ama a Natalie. Siempre me ha parecido una repipi, pero como aún consigo distinguir entre la ficción de La Guerra de las Galaxias y la realidad, no tenía nada contra Natalie Portman. Ahora la tengo en observación, la verdad, porque una, que es así de patriótica, esperaba que Gael García Bernal pillara con alguna española (cualquiera, no necesariamente conmigo) durante su rodaje con Almodóvar. Pero no, ellos nos restriegan su felicidad por el Rastro y por los jardines del Santo Mauro. No hay derecho.

Juventud, bendito tesoro
Sube. Uno oye hablar a Fernando Ramallo y después escucha a, por ejemplo, David Bisbal y se da cuenta más que nunca de que generalizar es un gravísimo error. Ambos pertenecen al vilipendiado grupo de la juventud española, pero Ramallo lee a Saramago, sabe quién es Goran Bregovic, quiere perderse en Finlandia, pinta y protagoniza la muy recomendable La noche del oso (en el teatro Arlequín, calle de San Bernardo, 5), mientras que Bisbal está muy orgulloso de haber pasado por OT, agradecido a su público, adora Miami y, claro, los Grammy latinos, y es novio de Chenoa. Ni todos los 20 años son iguales, ni los rizos de Bisbal auténticos.

Tiembla Victoria, tiembla
Baja. Nuria Bermúdez es la reina de esa legión de starlets que han consagrado su vida a darle la vuelta a la machista frase de que la mujer del César debe no sólo ser decente sino también parecerlo. Se empeñan en parecer mucho menos decentes de lo que probablemente son. Beckham es actualmente la pieza más preciada de todas ellas. Pero Nuria, como siempre, está en la vanguardia.Dicen que Bermúdez apareció donde los chicos del Madrid celebraban su victoria frente al Mallorca, se vistió para matar y se hizo la encontradiza con Beckham a la salida de los servicios. No quiero ni pensar en la peli porno con decorado de urinario que NB puede inventar a partir del encontronazo.

Siente a un cocinero a su mesa
Sube. Sergi Arola es uno de esos personajes que sólo por sus declaraciones a una ya le apetece sentar a su mesa. O, en este caso, teniendo en cuenta su profesión (cocinero) y que es el dueño de uno de los mejores restaurantes de la capital, La Broche, casi mejor sería invitarlo a tomar una tónica o así. Da gusto encontrar a hombres capaces de confesar que han sufrido maltrato psicológico por parte de una pareja (anterior, que ahora está casado y feliz), de cocinar e inventar sensaciones como lo hace, que haya sido mod y que encima consiga sacarle a Gallardón en una entrevista-comida en la revista GQ, mucho más que algunos expertos periodistas.

28 septiembre 2017

Todos los adolescentes quieren ser niños bien

Pijos, ha habido toda la vida. Y pijos de toda la vida, pues también. Así que tengo que reconocer que no me pilla de sorpresa el mogollón que se ha formado con esta nueva costumbre de las crías de pijos de tirar huevos a los pijos adultos que pasan por delante de uno de sus templos oficiales: el Vips de Lista (como dicen ellos, usando el nombre franquista de la calle).

Es lo que tiene estar de acuerdo con la guerra de Irak, con el decretazo y con todo lo que hace el Gobierno como no se manifiestan pues por algún lado tienen que sacar la adrenalina y sentirse transgresores así que tiran huevos a los transeúntes, que es lo más superradical que se les ocurre. En fin que lo de lanzar fetos de pollo a todo mayor de 20 años me parece hasta normal viniendo de quien viene.

Lo que me ha llamado la atención de este fenómeno, de momento típicamente madrileño, es que términos como pijo o niño bien, que antes sólo servían para que terceros se refirieran a esa especie social, ahora carecen de su connotación peyorativa y se han convertido en algo positivo que los propios niños bien usan para definirse.


Servidora, como antropóloga de las tribus urbanas, tiene que reconocer que los niños bien, desde el momento en el que adoptan un nombre que les define, se han convertido en una nueva tribu urbana con todas las de la ley, una tribu, además, a la que cada vez más adolescentes quieren pertenecer.
El fenómeno ya se venía dando desde hace años entre adultos.No hay más que entrar en Prada, Armani o Hermès para observar a la pobre Rociíto (que cuando se engancha a la alcachofa adelgaza pero no consigue alcanzar esa belleza serena de las niñas de Serrano), a la misma Victoria Beckham (lo de posh, o sea, pija se lo pusieron con mucho cachondeo los ingleses, que a clasistas no hay quien les gane) o a la mayoría de los futbolistas, que reniegan de sus orígenes hasta el punto de no presentar jamás en sociedad a sus familias. Otros, como Belén Esteban o los Janeiro, están orgullosos de su origen y, como Gil, presumen de su falta de refinamiento; allá unos y otros.

Algunos de los niños bien que ahora llevan ropa surfera y pulseritas -siento comunicarles que de inspiración hippy-, dentro de pocos años evolucionarán hacia otra especie: la de niño malo de casa bien. Entonces irán al Nasti, de la calle San Vicente Ferrer, y podrán abrir su mente más allá de Enrique Iglesias y/o Hombres G (a los que, por cierto, acaban de dar el disco de platino por su recopilatorio) y ver a artistas tan interesantes como las geniales Chicks on Speed, que ejercieron como dj's el miércoles en el local de Malasaña, presentando su nuevo disco y el vídeo: We don't play guitars, y ellas, que son muy punkies, hubieran estado encantadas de que las llenaran de huevos, mira tú por dónde.

No me mandes flores
Buenos deseos. Ella, que es muy esotérica, pensaba que su hija nacería durante el día de ayer, por lo de la luna llena. Al cierre de esta edición, Lucía Etxebarria aún no había sido madre, pero le faltan horas. Ella, que además de ser esotérica es una chica práctica, ha pedido a los más íntimos que si se empeñan en regalarle algo, no le manden flores (lo pasa fatal cuando se marchitan), pero sí admite poemas, dibujos, música ofrendas que contengan lo mejor de uno mismo, siguiendo la tradición celta de la Bella Durmiente.

Presencia virtual
Sube. Como ya viene siendo habitual por culpa de la falta de salas de conciertos (ya ocurrió hace unos meses con Lou Reed o Jane Birkin, por ejemplo) la gira de recitales del director de cine Woody Allen no ha pasado por la capital. Menos mal que como premio de consolación podemos ver su obra de teatro La Muerte, dentro del ciclo que el Teatro Arlequín (San Bernardo, 5) dedica al escritor, músico y cineasta. La verdad es que salimos ganando porque Allen es Allen y siempre es curioso verle tocar el clarinete, pero está claro que lo suyo es escribir, actuar y dirigir. No se puede ser genial en todo.

La cultura del café
Se mantiene. Muchos no le perdonan sus actitudes de hace años, como líder de Negu Gurriak. Pero las opiniones, como la piel, maduran y la tibieza de entonces de Fermín Muguruza respecto a la lucha armada en el País Vasco se ha convertido desde hace varios años en declaraciones a favor de la independencia pero en contra de la violencia. Sus palabras (como las de Manu Chao) podían ser una baza política como ejemplo de hombre de izquierdas, comprometido y con un enorme respeto entre los jóvenes radicales vascos, que apuesta (y se atreve a decirlo) por la paz. Esta tarde, a las 19.00 h. estará en la inauguración del café Ladinamo (Mira el sol, 2), para hablar sobre la cultura tras el 11S.

¡Cómo está el servicio!
Baja. Al otrora matrimonio Flores-Carrasco le crecen los esclavos, perdón: criados. Ese famoso chófer de Antonio David y Rociíto, que es como Chiquetete pero en delgado y cabreado, acaba de ganar un juicio en el que denunciaba a la hija de la Jurado por no pagarle la Seguridad Social. Ahora, su hija (la del chófer) ha arremetido contra Antonio David porque según dice le pagaba doscientos y pico euros por doce horas diarias de trabajo. El chófer se ha vengado de sobra contando las intimidades de sus amos, pero ellos también podían aplicarse y, en vez de pasarse el día leyendo demandas, podían estudiarse el estatuto de los trabajadores.

26 septiembre 2017

Olivia Valere en la discoteca

Desde mis actuales cotas de escepticismo y languidez, me cuesta reaccionar ante ciertas noticias. Ha muerto Paco Rabal: la vida sigue. Jesús Gil amenaza: me encojo de hombros. Sabina se ha quitado de fumar: otro que me deja sola. Vuelve la televisión de invierno: paciencia. Gunilla tiene novio de repuesto: que le cunda.

Gil utiliza las circulares del Ayuntamiento para desmentir la silicona de su señora: malversación de fondos, o sea, más de lo mismo. Gescartera se sitúa en la línea de salida del otoño caliente: ya vendrá un nuevo culebrón que le haga sombra. Los agitadores culturales desplazan a Paco Porras de la actualidad: el ciclo de la vida.


Blanca Díez, la juez de Marbella, se inhibe en el tema del robo de los sumarios: otra que se rinde. Pedro Román, ex lugarteniente gilista, entra en la discoteca Olivia Valere con la chulería de quien entra en su feudo privado: motivos tiene.

Es el caso que a Málaga llegó un barco cargado de mujeres: todas lesbianas. Salieron a cubierta enarbolando la causa de la libertad y los fotógrafos captaron sus risas abiertas. Más que un barco parecía un parque temático. Había dos clases de pasajeras en este crucero del amor: las que iban a ligar y las que habían embarcado ligadas.

Esta noticia es una simple curiosidad vereaniega, pero tiene su punto porque las lesbianas están en situación de franca desventaja respecto a los gays, así que procede jalearla. Yo no concibo un crucero sin hombres, pero tampoco concibo la vida sin mujeres. Soy carne y pescado, vela y motor, chicha y limoná, sexo y compañerismo. Soy, en definitiva, lo que siempre he querido ser (y que no venga ahora la gran ballena desbarrando con deducciones equívocas).

Antes de seguir adelante: asistí a una manifestación contra la corrupción. Por una vez (y sirviendo de precedente), estaban todos los que pintan: pepé, pesoe, izquierda unida y partido andalucista, amén de centrales sindicales, funcionarios judiciales y gente de a pie.

Siento comunicarlo, pero no había famosos. Personalmente eché en falta a Alfonso de Hohenlohe, cuyo recuerdo ha sido engrandecido merced a las tropelías del alcalde. Tampoco estaban Ana Gamazo y Belén Esteban, representantes de dos categorías opuestas pero complementarias. Ambas dan color a Marbella, la una por arriba y la otra por abajo.
Ana Gamazo (doña esqueleto, como yo digo) mantiene su aura de millonaria a salvo de contaminaciones (ella es así de fina) mientras que la otra contamina desde el atrevimiento con maneras de lagartona.

Por un momento albergué la esperanza de encontrar a Menchu Escobar, Carlos Goyanes, Beatriz de Orleans o incluso a Dinio, que podría ser un interlocutor a la medida del alcalde. Pero nada. Había más ausencias que presencias. En Marbella he conocido a mucha gente que abomina de Gil, pero nadie se atreve a plantarle cara por temor a las represalias.

La especialidad del gran cetáceo es la amenaza y la extorsión. Algunos saben, sin embargo, que aparte del vocerío, Gil carece de armas personales. Quienes han tenido la oportunidad de hacerle frente sostienen que se arruga como una pasa y esconde mansamente el estómago. Carlos Fernández, concejal de Marbella, es el único hombre del Ayuntamiento a quien teme el alcalde.
«En España hay dos problemas -dice el edil-: ETA y GIL. Espero que cualquier día lo pillen como a Al Capone. Hasta ese momento hay que mantener el frente abierto».

Partió la manifestación del Club Financiero, domicilio del ciudadano Gil. Prietas las filas, estiradas las pancartas y con el grito a flor de garganta, comenzó la andadura. Los manifestantes recorrieron las principales vías de la ciudad ante la mirada perpleja de algunos turistas que creían estar asistiendo a un desfile procesional de Semana Santa. Arropada por bombos y silbatos, estalló la consigna: «Dónde están los sumarios, matarile, rile, rile. En el club financiero, matarile, rile, ron». Más claro, agua.