31 enero 2014

Somos menos modernos de lo que pensamos

Poco a poco tomamos conciencia de que somos mucho menos ricos y menos modernos de que lo pensábamos. Vemos cómo algunas calles adquieren un aspecto espectral con carteles de se traspasa e incluso parecen transformarse en el decorado de una película de otro tiempo. 

Sin embargo, a pesar de esa vivencia retro que nos conduce al reciclaje y al vintage, el futuro ya está aquí. Vuelven los tejidos metalizados y pronto todas saldremos disfrazadas de las mujeres quitamanchas que vienen del futuro. 

Durante este curso usaremos aparatos como los que utilizaban las avanzadísimas criaturas del planeta de los simios. Los peces grandes se seguirán comiendo a los peces chicos, pese a que creamos que el emprendimiento ha encontrado su mejor plataforma en el mundo digital: Amazon se compra The Washington Post y puede que, a no mucho tardar, se lo compre casi todo. 

Orbyt es el nuevo procedimiento para leer la prensa: los dedos ya no se manchan de tinta al hojear el periódico. La tecnología entrará en nuestros hogares con algunos inventos que pronto formarán parte de la cotidianidad cosmética: depiladoras de luz pulsada y rizadores de pelo de última generación. Se multiplicarán las aplicaciones para móviles: la última, de Estée Lauder, permite saber qué productos de maquillaje se necesitan para copiar un look de pasarela.

Superados ya los monos tipo Star Trek y las túnicas de la princesa Leia en La guerra de las galaxias, son muchas las firmas que proponen tejidos metalizados, tanto en ropa como en accesorios. El plata, el charol, el cuero brillante y el blanco enfrían el look.

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