09 julio 2012

La profanación de tumbas de soldados alemanes

El macabro hallazgo ensombreció los fuegos artificiales. Horas antes de que Angela Merkel y François Hollande renovaran en un acto conjunto los votos de la paz francoalemana, más de medio centenar de tumbas de soldados caídos en la I Guerra Mundial eran profanadas en el cementerio militar de Saint Etienne-à-Arnes, a unos 40 kilómetros de Reims, ciudad del festejo.

Después de que la contienda mundial dejara el terreno abonado de metralla, el lugar se convirtió en espacio común de reposo para soldados alemanes y franceses. Durante la noche del viernes al sábado, 51 cruces de madera fueron arrancadas en el camposanto galo. Algunas de ellas sirvieron para alimentar el fuego encendido después por los delincuentes. 

Según la prefectura de Ardennes, aún no hay ningún elemento que permita determinar si se trata de una «acción intencionada o de un acto perpetrado por personas irresponsables». Los agentes no encontraron ninguna inscripción ni mensaje político en el camposanto. Sí había varias botellas de alcohol y de cerveza, aunque el alcalde de la localidad insistió en que «es pronto para saber si el acto es una reivindicación o un acto inconsciente». 

El presidente francés condenó el ataque y aseguró que «ninguna fuerza oscura, y menos aún la tontería que motiva a menudo estos actos, alterará la base profunda de la amistad francoalemana». También el ministro del Interior, Manuel Valls, criticó duramente el ultraje y anunció que se ha puesto en marcha una investigación para encontrar a los responsables de estas «degradaciones insoportables». A las condenas se sumaron el secretario general del UMP, Jean François Copé, y el ministro encargado de Asuntos Europeos, Bernard Cazeneuve, quien calificó los actos de indignos. 

En el cementerio de la localidad reposan los restos de 12.000 soldados de la Gran Guerra. La mayoría de las sepulturas pertenecen a militares alemanes, aunque también hay lápidas de franceses. La prefectura de Ardennes aseguró ignorar si los delincuentes buscaron cebarse con las lápidas de los germanos o si la elección fue casual. 

La policía ha realizado una serie de operaciones científicas en el lugar para tratar de encontrar huellas digitales o genéticas. Se trata de la primera vez que el camposanto es objeto de vandalismo, aunque, según los medios locales, en la ciudad ya habían aparecido pintadas con leyendas como «Hitler es mi padre» o «Marine, te quiero», en referencia a la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen. 

«No sé si es por las ceremonias del domingo o si es cosa de chavales. El cementerio está desde la época de entreguerras y nunca hemos tenido este tipo de problema», lamentó el alcalde de la ciudad, Gilles Colson. El Ministerio del Interior ordenó colocar un ramo de flores en el lugar ultrajado con el objetivo de «marcar el apego indefectible de la República a la amistad francoalemana».

No hay comentarios:

Publicar un comentario