29 enero 2013

Jueces que no permiten la alimentación forzosa

Al menos dos jueces de vigilancia penitenciaria se han negado a autorizar a Instituciones Penitenciarias para que alimente, por vía intravenosa y contra su voluntad, a los presos del GRAPO en huelga de hambre. Los autos de los dos jueces aseguran que carecen de competencia para ordenar la administración de suero a una persona en contra de su voluntad. Mientras desde Instituciones Penitenciarias se asegura que ya se está produciendo está alimentación forzosa, con autorización judicial, fuentes judiciales consultadas por desmintieron este extremo. Incluso, los cuatro presos de esta organización terrorista internados, en grave estado, en el hospital de Guadalajara iniciaron el viernes una huelga de sed en protesta por lo que consideran como «trato vejatorio».

Así, los cuatro presos que se encuentran ingresados en el hospital de Guadalajara están esposados a la cama, según la denuncia presentada el viernes por el abogado Juan Manuel Ruiz. Según la denuncia, formulada mediante comparecencia ante el juzgado de vigilancia penitenciaria, Pablo Fernández Villabeitia, Manuel Gil Araujo, Joaquín Garrido y Francisco Javier Ros tienen los brazos y las piernas sujetas a los barrotes de la cama. El abogado Juan Manuel Ruiz manifestó que el médico a cuyo cargo están los reclusos señaló que los tres presos internados en Guadalajara aún no han sido sometidos a alimentación forzosa, pero «lo serán cuando pierdan el conocimiento». Un total de 56 de los 81 presos de la organización terrorista mantienen una huelga de hambre desde los primeros días del mes de diciembre en protesta por la política de dispersión. Según el propio Ministerio de Justicia, en estos momentos hay dieciséis activistas internados en hospitales en estado grave, por la prolongada protesta. El más grave de los 16 presos es Joaquín Calero Arcones, trasladado al hospital de Cádiz desde la prisión del Puerto de Santa María. Calero se encuentra en estado muy grave, en la UVI y con insuficiencia renal.

En el hospital de Basurto están ingresadas Josefina García Aramburu, Teresa González y Carmen López Anguita, procedentes de la prisión de Basauri. Mercedes Padrós Corominas está internada en el hospital de Cuenca; Elvira Diéguez, Carmen Muñiz, José Antonio Ramón Teijelo y Mercedes Caballero Carbonell en Madrid; José Jiménez Fernández en Logroño y, por último, Ana Sanmiguel en Zamora. Fuentes cercanas a los presos elevan hasta veinte el número de miembros de la organización terrorista en grave estado.

Así, se refieren al que fuera líder del GRAPO, Fernando Hierro Chomón que, siempre según estas fuentes, está sometido a tratamiento en la enfermería del centro penitenciario del Puerto de Santa María. En idénticas circunstancias estaría Juan García Martín, en Murcia; Carmen Cayetano Navarro, en Sevilla y José María Sánchez Casas en Badajoz. Respecto a éste último, su estado empieza a ser grave, según una carta manuscrita. La breve misiva señala que: «Peso 59 kilos y empecé la huelga de hambre con 76. Empiezo a tener molestias en los ojos y casi no puedo leer porque tengo los oídos taponados. Cualquier movimiento que hago me produce grandes taquicardias y tengo dolores reumáticos en todo el cuerpo. Estoy en la enfermería de la prisión, bajo la tutela del juez de vigilancia penitenciaria». Fuentes de Justicia señalaron que, por el momento, no existe la intención de acceder a la petición de reagrupar a los presos del GRAPO en una misma prisión, tal y como estaban hasta que se puso en marcha la política de dispersión, hace seis meses.

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