19 septiembre 2012

Los símbolos tienen su importancia

Si un iraní quema la bandera de franjas y estrellas, el ordenador cerebral de un estadounidense le hace pagar una multa emocional. ¿Qué ocurriría si los japoneses, los chinos o los estadounidenses utilizaran hoy la bandera europea como contenedor de basura, mientras coreaban iMuerte a la CE! iMuera Europa!? De la multa podemos inferir la gravedad de la infracción.

De la gravedad de la infracción podemos colegir la importancia de la ley. Mediante unos ingeniosísimos mecanismos el ser humano es programado en su ordenador cerebral sin que su yo tenga arte ni parte, ni ciencia ni conciencia, como marxista, como católico, como español. La clave no es el dinero, ni la fama, ni el honor, ni la belleza física. Es una de las claves. Otra de las claves son los equipos y el juego. 

¿Por qué Shamir no juega el juego económico, político, militar y/o simbólico con Yasir Arafat? ¿Por qué los japoneses han retirado la publicidad de las revistas, periódicos y programas de televisión de Estados Unidos, al dedicar grandes espacios al bombardeo de Pearl Harbor? Para que un ser humano sea programado como europeo, o miembro de la CE (lo que no es lo mismo), son necesarios, elementales, vitales, cruciales los símbolos que le harán sentirse parte del equipo europeo o de la CE, como hincha o jugador. Europa o la Comunidad Europea es algo que se siente, pero como todo sentimiento no se puede ver, tocar, palpar, besar o escupir. 

Ese sentimiento necesita una traducción al mundo sensorial. Los símbolos de una sociedad humana son imágenes o sonidos que se corresponden con sentimientos (e ideas). «Nací británico pero moriré europeo», afirmó Lord Plumb, el anterior Presidente del Parlamento Europeo. 

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