Lo tuyo es puro teatro

Es el rey de la alfombra roja. Sobre ella, en bodas, celebraciones o escenarios es capaz de, con sus trajes de novia, ceremonia o corte, atraer todas las miradas. Desde el vestido de bodas de la infanta Cristina hasta el que acaba de lucir Silvia Abascal en los Goya, sus diseños son espectaculares, puro teatro, del mejor.
«Las alfombras rojas son un escenario magnífico para los trajes de ceremonia. Mi teoría de la alfombra roja es que hay que lucir trajes muy espectaculares, porque a 40 fotógrafos les llama la atención algo que se salga de lo normal...

«En los últimos Goya, Anne Igartiburu, Ana Wagener, Icíar Bollaín y Silvia Abascal, que ya son amigas, llevaron trajes nuestros. En el caso de Silvia, ha sido emocionante, después de su ictus, el poder poner nuestro granito de arena en su vuelta a la vida oficial...


«Para el cine hice el vestuario de La dama boba, de Iborra. Ni siquiera estuvo nominada para los Goya. Tuve esa experiencia, preciosa. Pero el cine no lo puedo compaginar con mi taller. El teatro, sí...

«Tengo muchos clásicos encima, nueve con la Compañía Nacional. Y acabo de estrenar Noche de Reyes, de Shakespeare, con Eduardo Vasco. Ha sido enfrentarme por primera vez a Shakespeare y en un siglo XX atemporal. Trajes masculinos, sobre todo...

«Me siento a gusto en el teatro, porque la ropa se luce. En el cine te pasas trabajando un mes en un traje maravilloso y viene el del montaje, hace clac, y no se ve...

«En Noche de Reyes, al final, hay una boda, pero no hay traje de novia. Ese momento final lo marco con un traje rojo. Ya viene siendo habitual el que yo en mis espectáculos meta un traje rojo, y si puede ser al final, mejor...

«Los trajes de boda lo son para un rito. Son estos rituales, civiles o religiosos, con los que el ser humano va marcando su vida, momentos de epifanía en los que se supone que las cosas van a cambiar. El ser humano, sin ritos, sin la ritualización de la vida cotidiana, se quedaría cojo...
«A mi madre, doña Paola Trucchi, la vistieron sobre todo Pertegaz y las Molinero. Es muy italiana. Con muchísima personalidad y, por supuesto, mi mayor crítica. La última crítica me la ha hecho por el traje de las campanadas de Anne, que era muy escotado...

«Estudié en el SEK de Ciudalcampo. Empecé a dibujar a los 10 años. A los 12, ya hacía bocetos. Fue algo natural, con una madre elegante, cuatro hermanas y una abuela materna muy coqueta. Pero enseguida me di cuenta de que la ropa no es un dibujo, la ropa es ropa. Y me puse a hacer patroncillos en la academia de corte y confección de Conchita Lucas, que estaba por Gaztambide...

«Yo nací cuando mis padres vivían en la calle Santiago Bernabéu, al lado del estadio. Pero nos mudamos pronto a Puerta de Hierro. Tendría cuatro años. Soy el pequeño de siete hermanos...

«Mi padre, empresario, me facilitó el que fuera al FIT de Nueva York y al Politécnico de Florencia. Pero me abrió el camino mi hermano Pascuale, el fotógrafo. Él sí que lo tuvo más duro, porque para mi padre, cuando a finales de los años 70 Pascuale le dijo que quería ser fotógrafo, fue un trauma. Cuando yo llegué con ganas de ser modista ya no le cogió tan de sorpresa...

«Cuando sigues tu pasión, tu trabajo es tu día y tu día es tu trabajo. Me gusta mucho madrugar. ¿Espartano? No voy a comer a restaurantes de cinco tenedores, no tengo un supercochazo, no tengo la supercasa y no me muero por tener un barco de 3.000 metros. Trabajo desde las 10 de la mañana hasta la noche. Me viene de mi abuelo. La gente del norte de Italia es más calvinista que católica, más alemana que italiana...

«En el taller, el equipo lo forman 10 mujeres. Es importante la visión de la mujer. Hay una parte de la anatomía de la mujer con la que ninguna está contenta, el pecho. La que tiene mucho porque tiene mucho, la que tiene poco porque tiene poco, la que lo tiene para arriba porque lo tiene para arriba, la que lo tiene caído porque lo tiene caído, la que lo tiene separado porque lo tiene separado, la que... A los hombres, como no tenemos pecho, nos cuesta entrar, pero para ellas es algo muy importante...
«Vivimos un momento de adolescencia eterna y para mantenerla nos ponemos el chandal, el calzado deportivo, el vaquero cómodo o la camiseta. No es que triunfe la moda deportiva. No todos hacen deporte...

«Chanel es la piedra filosofal. Lagerfeld ha sabido reinventarse constantemente y mantenerse al día. Y de los que están trabajando ahora el que me parece más interesante es Alber Elbaz, que nos está indicando a los demás por dónde ir...

«El misterio de la elegancia es la inteligencia. Inteligencia en cuanto a sentido común, en cuanto a no autoengañarse, porque hay mucho de autoengaño a la hora de vestirse...
«Florencia es mi segunda casa. Estudié Literatura allí, dos años. Mi vicio confesable es leer. Inconfesables, hay muchos. Hago mis pinitos como escritor. No tengo paciencia para desarrollar un libro, pero sí tengo mis colaboraciones. E intento mantener una especie de diario. Por el taller han pasado muchas personas y hemos vivido aventuras muy señaladas. Quiero conservar ese recuerdo. De doña Letizia no me acuerdo lo que escribí porque aquello pasó hace tanto tiempo... En el 2004. De los Duques de Palma, también habrá algo, de la boda del 97. Fue una experiencia de estas que se viven una vez en la vida. Algo escribiría...

«¿Vamos a mejor? La moda es el espejo de la sociedad, y lo que veo es que vamos hacia una nueva Edad Media, entendida como una sociedad de extremos: una elite mundial que vive a unos niveles de ciencia ficción y una gran masa, la plebe medieval, donde estamos todos, yo y mis oficialas. Y los términos medios, la famosa burguesía decimonónica, la clase media, está desapareciendo. Las grandes marcas de lujo y el low cost. El bridge market, el mercado puente, esa gama intermedia, lo está pasando fatal».

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