30 marzo 2012

La senadora anti-viagra

Por eso ha decidido hacerles probar su propia medicina presentando en el Capitolio de Ohio un proyecto de ley para restringir el uso de la Viagra. Se antoja imposible que la iniciativa salga adelante porque los demócratas están en minoría desde los comicios de 2010.

Pero la senadora Turner est√° satisfecha porque ya ha alcanzado su meta: denunciar que los legisladores republicanos dedican demasiados desvelos al aparato reproductivo de la mujer. 

El proyecto de Nina Turner no tiene desperdicio. El preámbulo alerta de los peligros de los medicamentos contra la disfunción eréctil y explica que la norma se propone regular su consumo entre los ciudadanos.

El texto exige al menos dos ex√°menes m√©dicos para demostrar que los s√≠ntomas del paciente son el fruto de un problema f√≠sico y obliga a ambos a incluir un informe completo de las causas de la impotencia del paciente. El proyecto legislativo exige a los ur√≥logos que registren el examen y que lo mantengan al menos durante siete a√Īos en el historial m√©dico del paciente.

«Los hombres en nuestras vidas, incluidos los miembros del Senado de Ohio, dedican su tiempo con generosidad a los asuntos fundamentales de la reproducci√≥n femenina», explic√≥ Turner al presentar el proyecto, «lo menos que podemos hacer es devolverles el favor y tomar las medidas necesarias para resguardar a los hombres vulnerables de los efectos secundarios perjudiciales de estos medicamentos». 

El objetivo de Turner es denunciar los excesos de los legisladores en estados como Oklahoma, Idaho o Pensilvania. Algunos tan pol√©micos como la norma que exige en Virginia someterse a una ecograf√≠a a aquellas mujeres que quieran abortar o como el proyecto que se propone prohibir en Ohio el aborto desde el instante en el que el coraz√≥n del feto empieza a latir. «Debemos defender la familia tradicional y proteger la santidad de la procreaci√≥n», explic√≥ Turner con sorna, «asegurarnos de que los varones que usan Viagra son personas estables, educados y saludables y que conocen todas las opciones incluido el celibato». 

No es el √ļnico proyecto-denuncia que se ha presentado en los √ļltimos meses. Uno aboga en Misuri por prohibir la vasectom√≠a en cualquier caso menos cuando est√° en juego la vida del paciente y otro defiende, en Virginia, que los varones se sometan a ex√°menes anales para lograr medicamentos contra la impotencia. La senadora dem√≥crata Constance Johnson (Oklahoma) lleg√≥ a proponer una enmienda comparando a las mujeres que abortan con los hombres que malgastan esperma y la concejal Loretta Walsh (Delaware) present√≥ una resoluci√≥n declarando que cada √≥vulo y cada espermatozoide eran sujetos de pleno derecho. 

A los grupos antiabortistas no les gustan leyes como la de Turner porque creen que frivolizan un asunto demasiado serio. Pero la senadora dice que no le importa porque los republicanos han llegado demasiado lejos: «Ha llegado la hora de combatir el fuego con el fuego. Es una verg√ľenza que los candidatos hayan decidido que lo m√°s importante es regular lo que ocurre en el √ļtero de una mujer. Aqu√≠ tenemos problemas reales y esos son los que deber√≠an abordar».

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